lunes, 27 de diciembre de 2010

Vuelta al trabajo

Madrugones. Canguros. Prisas. Atascos. Nervios. Cansancio. Pero se presentó una buena oportunidad y me dio miedo dejarla escapar. Así que llegó la hora de volver a trabajar. Oficina, jefes, compañeros. Y estudios de viabilidad, propuestas técnicas, análisis, diagnóstico, conclusiones, recomendaciones, planes estratégicos, presentaciones. Hubo un tiempo en que dije basta. Basta de consultoría, basta de marketing, basta de metodología. Miraba adelante y no me veía el resto de mi vida laboral trabajando para que las empresas vendieran más. ¿A esto he venido yo en esta vida?. Me asusté y quise parar. Quise explorar nuevas alternativas, buscar otro camino. Pero no encontré ninguno. Me guste o no, me he preparado para esto. Y sólo he trabajado en esto. Así que he vuelto a poner el pie sobre el mismo trayecto por el que empecé a caminar hace dieciocho años y del que nunca me he apartado. Y lo he hecho con ilusión pero también con recelo, rezando para que no vuelva esa voz que un día me dijo "por aquí ya no".

Un día, cuando estudiaba en la universidad, vino a dar una conferencia Lluís Bassat. En aquella época, la fantasía de cualquier alumno que estubiera allí escuchándole, en el Aula Magna de la Facultad de Económicas, era poder entrar a trabajar en el depacho de una persona como él. Un hombre de éxito empresarial, dedicado al mundo del marketing y de la publicidad. Nos contó una anécdota de cómo entró a trabajar para él un chico que un día le envió un currículum. No recuerdo si fue en la carta de presentación o en la entrevista, el chico le dijo a Lluís Bassat que él nunca volvía a casa por el mismo camino. Y fue aquella frase la que le valió el puesto de trabajo. Imagino que debió haber una señal, algún razonamiento que le llevó a la conclusión de que aquel chico era una persona creativa que merecía la oportunidad. Desde entonces, nunca he vuelto a casa por el mismo camino. Y cuando doy volantazo a la derecha, todavía se me escapa la sonrisa mientras retumba siempre en mi cabeza la misma frase: "soy de marketing". Me pasa, no puedo evitarlo. Pero tengo mis dudas sobre si me gusta ser así, sobre si quiero dedicarme a esto el resto de mi vida. Por lo pronto, me voy a dedicar a ello un poquito más (exactamente seis meses, la duración de este proyecto). Así que de momento me dejo llevar por las circunstancias que me han conducido a mi nuevo puesto de trabajo ... Ojalá me vaya todo bien.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Al meu germà

El cel, el meu cel,
quin univers de vida!
M'aclapara i em fascina.

Si plou i es vesteix de gris,
escampa ombres de tristesa,
però si es blau i llis,
em relaxa i m'il.lumina,
el cel, em dona vida.

I quan és de nit,
quina meravella!
em deleita amb una sola estrella.

I amunt el tinc,
canviant i compartit,
però el cel, el meu cel,
allà està, sempre està ...
com el meu germà.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Entre lobos

Basada en el libro que recomendé hace unos días (He jugat amb els llops), se ha estrenado la película Entre Lobos. También la recomiendo, aunque nadie espere ver el libro trasladado a la pantalla. En todo caso, se ha elaborado un guión cinematográfico basado en el libro, al que se le ha añadido una trama de bandoleros que no aparece en la historia original. Es lógico. Para que la película tenga gancho, algo más tenían que pensar porque muchas de las cosas que se narran en el libro son materialmente imposibles de trasladar a la pantalla.

Así que el trasfondo es el mismo: la historia de un niño que vivió solo en las montañas durante mucho tiempo. Pero los matices y los detalles son distintos. Aunque insisto: recomiendo tanto el libro como la película (además, por ese orden). Hay algunos momentos de intensa emotividad y vale la pena ver el papelazo del niño que interpreta a Marcos. Lo hace muy bien. También merece la pena ver a Juan José Ballesta encarnando al niño cuando ya se hace mayor. Su aparición es tardía y de menos duración pero alegra la vista de cualquier mujer. Superatractivo, incluso desaliñado, con la barba y el pelo largo y sucio y vestido con pieles de animales. Suerte tuvo de toparse con lobos salvajes y no conmigo hace veinte años, porque entonces sí que hubiera acabado devorado :-) !!

sábado, 27 de noviembre de 2010

La sastrería Galera












Hace muchos años, en las entrañas de la gran ciudad de Barcelona, se llenaba cada día de vida y de actividad una modesta calle comercial llamada Cruz Cubierta. La calle era un constante ir y venir de gente del barrio, gente que se conocía de toda la vida y que acostumbraba a comprar en sus tiendas.

Recuerdo la pastelería Abril, que todavía existe, con tres exquisiteces que han deleitado a mi paladar durante años. Una eran los melindros que mi abuela nos compraba a menudo. No he probado en mi vida unos melindros tan buenos como los que hacen allí. Del mismo tipo de masa también hacen una coca rellena de crema, adornada con piñones, azúcar y cerezas confitadas. Es la que comprábamos siempre por San Juan, para celebrar el santo de mi abuelo. Y la tercera delicia era la sara, el pastel de mantequilla y almendras con el que celebrábamos mis aniversarios.

Recuerdo la tienda de pollitos. Una tienda en la que nunca supe exactamente qué se vendía (tal vez los pollitos, simplemente). Se entraba por una pequeña puerta que tenía a ambos lados unos escaparates completamente austeros en su decoración, con los suelos repletos de pollitos amarillos, vivos y amontonados.

También estaba la tienda de los jamones, una charcutería en la que vendían embutidos. Siempre que pasábamos por delante nos invadía el aroma penetrante de sus jamones ibéricos de bellota.

Y en la esquina con la calle Callao, allí estaba ella: la sastrería Galera. Con su luminoso rótulo amarillo en la entrada, era una de las tiendas más conocidas del barrio de Hostafranchs. Al entrar, dos grandes mesas a modo de mostradores y tres sillas de madera a mano izquierda, con el forro de piel granate, daban la bienvenida a todo aquél que quisiera entrar, ya fuera para hacerse un traje a medida, comprarse un pantalón o simplemente saludar. Porque los vecinos se comportaban así. Entraban, saludaban, conversaban. Y tal vez ese día no compraban nada pero no dejaban por ello de entrar e intercambiar unas palabras con mi abuelo y mi tío.

Sentada en una de las sillas, me entretenía contemplar a mi abuelo en escena tomando medidas a los clientes. Todo un espectáculo digno de ver. Con su cinta de medir ahora por aquí, ahora por allá ... ahora me la cuelgo alrededor del cuello y le hago poner los brazos en cruz al cliente ... Y de repente una mirada de reojo a su nieta, con una sonrisa que parecía preguntarme en silencio "¿Qué? ¿Qué te parece?". Yo correspondía con otra sonrisa de complicidad, contestando sin palabras "Bien. Es divertido".

Detrás de los mostradores estaban las estanterías con todas las telas con las que uno podía confeccionarse el traje. Y al fondo, unas escaleras de madera conducían al piso de arriba, donde había más ropa, otro mostrador y las máquinas de coser. Allí no subían los clientes, era una zona de trabajo. Allí subía yo, me sentaba ante las máquinas de coser y figuraba que estaba trabajando de cosedora, dándole al pedal negro de debajo de la mesa. Cuando me cansaba volvía al piso de abajo y me ponía detrás de la mesa-mostrador más pequeña que había en un rincón, con la caja registradora. Debajo de la mesa había una estantería en la que mi abuelo tenía los sugus, esos caramelos blanditos de colores variados. Se los ofrecía a los niños que entraban en la tienda y los guardaba en una caja de calcetines reciclada en tesoro de cualquier niña de mi edad.

Hoy la sastrería Galera se ha reconvertido en una tienda de Moda Hombre y la regenta mi tío. Es una tienda preciosa: moderna, limpia y luminosa. Pero muy distinta a la que había años atrás. Como distintos son los clientes y su modo de interactuar con los dependientes. Entran, miran, tocan ... A veces ni saludan. Y si no hay nada que les interese, se van. No es nada extraño, es lo que hacemos todos en cualquier tienda de ropa en la que entramos. Lo que resulta chocante es que esto ahora pase en la tienda de mi abuelo, una tienda en la que años atrás eso sí que hubiera resultado extraño. O más bien impensable.

También son distintas las prendas que se venden. Ya nada se hace a medida. Todo es confección de marca para un público más joven. "Es que los clientes de toda la vida se han ido muriendo" me cuenta mi primo, que también trabaja allí. Es cierto, unos vienen y otros se van. Y los que vienen son más, y más jóvenes, de mil lugares diferentes y desconocidos. Y así he visto cambiar los paisajes y las gentes de Cruz Cubierta. Los escaparates, las tiendas y los tipos de negocio. "Renovarse o morir", como diría cualquier ejecutivo de marketing. Y la opción de renovarse es positiva, porque significa que aún estamos aquí. Pero arrastra consigo la gran nostalgia de quienes han vivido el ayer y el hoy de esta calle.

¡¡Diez de la mañana, persianas arriba!! ¡Pasen, señores! ¡Pasen y vean!. Les invito a entrar, pasear y perderse por la bulliciosa calle Creu Coberta que, aunque diferente de la de antaño, sigue ofreciendo a sus visitantes miles de colores, sabores y texturas para su deleite. ¡¡¡Y no dejen de visitar la tienda de Moda Hombre Galera que, aunque no disponga de sugus para sus hijos, sí les ofrecerá buen producto y buen servicio a los padres!!!

jueves, 18 de noviembre de 2010

He jugat amb els llops

He jugado con los lobos. Es un libro que me acabo de leer y que me gustaría recomendar. La historia ya me conmovió cuando la escuché por primera vez, porque es una historia real, que ocurrió en algún lugar de Sierra Morena en la época de la posguerra.

Marcos era un niño de seis años maltratado por su madrastra y al que su padre acabó vendiendo al propietario de unas cabras. Su nuevo "dueño" le asignó el cuidado permanente del rebaño. Así que Marcos creció y vivió desde los seis hasta los diecinueve años en las montañas. Solo y aislado, cuidando de un rebaño de cabras. Nunca nadie le trajo comida, ni agua, ni ropa. Al principio convivió con un viejo pastor que le enseñó lo básico para sobrevivir en esas condiciones y, una vez creyó que ya lo había aprendido, el pastor desapareció sin dar más explicaciones.

Marcos pasó miedo. Comía hierbas, conejos y peces y bebía la leche de las cabras. Se hizo amigo de los animales y él asegura (la historia la narra él mismo en primera persona) que le llegaron a proteger en muchas ocasiones. Era la manera que ellos tenían de agradecerle el cariño y el alimento que les daba. Convivió con una culebra que lo acompañaba a todas partes. Con zorros, pájaros, ratas y búhos. Y con lobos, llegando incluso a jugar con sus cachorros.

Es una historia triste y contiene muchas frases contundentes que dan qué pensar. Como que uno realmente no sabe qué es más salvaje, si vivir en la montaña con los animales o vivir en la jungla del asfalto. La gente de la ciudad tenía miedo del "hombre salvaje de las montañas". Pero Marcos tenía miedo de las personas. Gritaban, mentían y maltrataban a los animales. Y todo eso le causaba mucha ansiedad. Marcos nunca entendió por qué nadie tuvo con él un gesto de cariño, cuando los animales matarían para proteger a sus crías.

Actualmente Marcos tiene unos sesenta y cinco años y vive en Galicia, con unas personas que le adoptaron al cabo de un tiempo de que la Guardia Civil lo rescatara de las montañas y lo llevara a la ciudad.

Dice Marcos que hay mucha gente que no se cree su historia, las cosas que cuenta sobre la relación y la comunicación que tuvo con los animales. Y dice el autor que quizás lo importante no es lo que sucedió en realidad sino cómo creyó él que sucedía. Cómo lo vivió. Porque tal vez fue su imaginación la que le salvó y le permitió sobrevivir tantos años de aquella manera.

El libro me ha enganchado de principio a fin (cosa que me cuesta mucho), por la intensidad constante en la narración. Se lee fácil y rápido y es de muy buena comprensión, a pesar de que no sé si me lo he leído en un catalán que tenía muchas palabras en mallorquín o es que está escrito propiamente en mallorquín. El autor es Gabriel Janer Manila y el libro obtuvo el Premi Joaquim Ruyra de Narrativa en 2009.

jueves, 11 de noviembre de 2010

40

Cumplir cuarenta pesa. Al menos a mí me está pesando. Es esa edad, como los treinta, los cincuenta o los sesenta, en la que se suele hacer balance. De forma más o menos subconsciente, tendemos a mirar atrás, reflexionar y valorar.

Final de año, coincidiendo con las fiestas navideñas, en las que pasamos más tiempo con la familia, también suele ser una época en la que reflexionamos y nos hacemos propósitos para el año que viene. Si el último día del año (máximo apogeo de esta época) coincide con tu aniversario y encima cumples cuarenta ... pues el pastel está servido. Me siento como una bomba de relojería andante.

¿Crisis de los cuarenta? Suena muy tópico pero puede ser, sí. No porque sean cuarenta, sino porque a los cuarenta normalmente ya has llenado tu saco particular de bastantes experiencias y has tomado unas cuantas decisiones importantes. Uno suele haber estado unos cuantos años en el mercado laboral, se suele haber casado, tiene hijos que ya no son bebés ... Si uno es una (o sea, mujer), además ha vivido en su piel la difícil misión de compatibilizar trabajo y familia y, gracias a la sociedad en la que vivimos, ha sentido la presión de cuidarse por fuera casi más que por dentro para seguir estando guapísima de la muerte, no sea que se vuelva invisible.

Todas esas vivencias suponen haber experimentado alegrías y satisfacciones pero también miedos y desilusiones. ¿Quién dice que a esta edad uno gana en seguridad? Yo no había sentido tantas inseguridades ni miedos en mi vida. Aunque no las cambio, porque son fruto de las vivencias y éstas son las que son. Son mi vida. Me lo tomo como un "se siente, van en el pack".

Así que con todas estas vivencias a mi espalda, miro atrás y siento que, a pesar de las cosas que me inquietan o me entristecen (en realidad minucias), he llegado. Sí, he llegado (cosa que no todos pueden decir). He llegado, teniendo a mis familiares más directos sanos (que no es poco). He llegado, orgullosa de tener una historia de amor bonita y muy viva. Y he llegado, pudiendo disfrutar de unos niños a los que adoro y a los que, no sé si estaremos educando bien o mal, pero sí les he dado lo mejor que puede tener un niño hoy en día: un entorno familiar estable y cálido, un hogar en el que hay mucho cariño. ¡Ah! Y no me tiño el pelo (eso es para desempalagar un poco). Sí, sí. Chicas que me conocéis y me leéis, rabiad de envidia: esa media melena morena con destellos color cobrizo cuando le brilla el sol, es natural. No tengo ni una cana. Y es una suerte conservar el cabello natural porque ya veis cómo estoy de sentimental cuando aún falta más de un mes para la fecha. Si además me coincidieran los cuarenta con las canas, ¡¡¡ creo que ya estaría tomando pastillas para la depresión !!!

viernes, 5 de noviembre de 2010

De tazas y presentadores de noticias

Acabo de cargarme una taza. Sí, de ésas que normalmente te regalan los familiares cuando regresan de un viaje de turismo. Ésas que cohabitan con los vasos en el armario de la cocina. Ésas que maldices cuando todos los vasos están limpios, porque hacen que no quepa todo en el armario (vasos y tazas) y entonces te das cuenta de que tienes demasiadas tazas, que no las usas, que para qué las quieres ... Lo malo es que las que se rompen normalmente suelen ser las más bonitas. Y el disgusto dura unos cuantos minutos: "Ostrassssssssssssssss. Es la que me trajeron fulanito y menganito de nosedonde". "Ostras, qué pena, qué rabia". Y mientras te lamentas, vas recogiendo con la escoba y la pala los miles de pedacitos en los que se ha roto la taza. No se podía haber partido en dos o tres trozos limpios, no. Se ha tenido que romper a pedacitos, para que sea imposible de recuperar ni con la cola superglue.

Así que las tazas que se quedan, además de estorbar, son feas. Es algo que me irrita. Y me ha hecho recordar otra cosa que me irrita mucho. Cuando miro las noticias tengo dos obsesiones con los presentadores del telenoticias: una es "¿Todo lo que está diciendo en directo lo hace de memoria y sin guión?". En este caso no me refiero tanto a los presentadores (ésos ya sé que tienen un teleprompter y van leyendo ahí el texto), sino más bien a las conexiones que hacen en directo con corresponsales que están cubriendo una noticia en algún lugar concreto. Alucino. Envidio ese temple para no perder el hilo y esa naturalidad con la que hablan sabiendo que les escuchan miles de telespectadores.

La otra obsesión es cuando dan una noticia muy dramática o muy conmovedora. "¿Cómo puede ser que no se emocionen?". Cómo puede ser que me estén haciendo a mí contener las lágrimas y ellos parecen máquinas que acaban con una noticia y enlazan con otra. Sin temblarles la voz, sin gestos faciales que denoten emoción ... Me irrita. Supongo que es porque siento envidia de esa capacidad de contención, ésa que nos pone en un aprieto en más de una ocasión. En mi caso recuerdo algunas, como cuando se casó mi hermana y me pidió que leyera unas palabras durante la ceremonia. Mira que me busqué mil estrategias: escribir un texto corto, no expresar sentimientos muy profundos ... Resultó inútil. Todas las estrategias del mundo me fallaron. Se me quebró la voz en la primera palabra. Acabé el texto por mis "cojones", eso sí. Pero con la voz temblorosa de principio a fin.

Aunque volvamos a los presentadores de las noticias. ¿Les enseñan técnicas de aguante en la universidad? ¿O tal vez deben ser personas hechas de una pasta especial, en plan "muy emotivos abstenerse para el puesto"?. Diría que debe de ser una mezcla de los dos, pero es algo que no puedo evitar que me irrite. Me gustaría que por alguna vez alguno no puediera contener la emoción. No es que yo sea mala, es que no me gusta esa imagen de máquinas perfectas que nunca se salen del guión.

En fin, ¿qué hora es? Uy, las tres menos cinco. Bueno voy a preparme un té y me siento a ver las noticias de las tres, a ver qué cuentan hoy. Me voy al armario, me cojo una taza ... "Ostras, mira que eres fea, eh. Pero en fin, te escojo a ti que eres la que menos me desagrada". Me siento en el sofá, que empiezan los titulares. La primera noticia es un drama. Ya empezamos. Ha fallecido una persona entrañable de la sociedad catalana. Mientras el presentador repasa su biografía yo escucho atentamente pero al mismo tiempo me pregunto: ¡¡¡¿¿¿y cómo puede ser que no se emocioneeeee???!!!.

Dedicado a ti

A ti, que eres capaz de abrir tu corazón a los demás y mostrar tus sentimientos con la misma pureza con la que nacieron dentro. A ti, que utilizas la palabra para expresar pensamientos sinceros sin hacer juegos malabares. A ti, que no utilizas máscara ni te disfrazas de algo que no eres. A ti, que lloras, que ríes, que sientes, que amas.

A ti, que decidiste acercarte a ella con respeto y con ternura, exponiéndote sin más: sin estrategias, sin complejos, sin mentiras. A ti, que quisiste basar cualquier fantasía de futuro en una sólida amistad. A ti, que te enamoraste y viste en ella la mejor compañera para el resto de tu vida. A ti, que sueñas con envejecer a su lado.

A ti, que te ilusionaste con un compromiso. A ti, que sabías que no era un camino fácil pero que recoges con felicidad los frutos que te va dando con el paso de los años. A ti, que trabajas cada día vuestro amor para que la llama siga viva.

A ti, que no eres de piedra y que contemplas bellas mujeres cuando se cruzan en tu camino. A ti, que no juegas con fuego, que no coqueteas y que con tu forma de ser y de hablar dejas claro que para ellas siempre habrá una barrera que no traspasarás ni dejarás que ellas traspasen. A ti, que a cada beso, por pequeño y fugaz que sea, le das la misma intensidad que le pondrías al último beso de tu vida.

A ti, te dedico este post.
Dedicado a todos los hombres que aún creen en el amor para toda la vida.

viernes, 29 de octubre de 2010

Mum y Paf

- Hola Mum.
- Hola Paf. Cuánto tiempo sin verte.
- Bueno Mum, yo te veo cada día. Ahí, desde la orilla, te veo aquí en las rocas.
- Sí, se está bien aquí en las rocas. Se vive tranquilo.
- Pero te pierdes muchas cosas, Mum. Y te quedas aislada del resto.
- Yo no necesito al resto. Estoy bien así.
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Quieres pasar el resto de tus días aquí, sola?
- No estoy sola. También están Goc y Zas.
- Ellas son muy mayores, Mum. Tú eres joven, aún puedes hacer muchas cosas.
- ¿Ah sí? ¿Qué cosas?
- Pues ... no sé ... puedes pescar cerca de la orilla, sobrevolar la ciudad, viajar ...
- Todo lo que propones implica tener a los humanos cerca. Yo no quiero estar con los humanos.
- Bueno, hay un riesgo, es cierto. Pero compensa.
- Yo no quiero riesgos, Paf. Los humanos me hicieron daño y no quiero regresar ahí. Yo antes tenía un vuelo elegante y majestuoso. Cuando planeaba en el cielo todas las gaviotas me miraban. Tenía unas alas preciosas. Los humanos me las cortaron, me lastimaron. Ahora mi vuelo es feo y torpe.
- Y qué más da. Al resto eso nos da igual. Mira a Roth. Se peleó con otra gaviota cuando pescaba y se llevó un picotazo en el ojo que la tiene medio ciega. Pero ella ahí va. Y mírame a mí. Me enganché una pata en el rompeolas y voy cojo. Lo que digan los demás no debe importarte, Mum.
- Yo no quiero que se rían de mí.
- No lo harán. Todos y todas tenemos nuestras cosas, Mum. Nuestros defectos y nuestros miedos. Y ellos, los humanos, no son todos tan perversos como los que te agredieron. Ven, acompáñame.
- ¿Qué? ¿Qué dices?
- Que me acompañes, Mum. ¡Levanta el vuelo, anda!
- ¿A dónde vamos?
- Te llevaré a un sitio divertido. Es una piscina gigante en la que se bañan delfines. Los humanos van a verlos, se sientan alrededor. Ellos le llaman zoo. Hay muchos más animales allí.
- ¡Pero hay humanos!
- No pasa nada, Mum. En serio, relájate. Ven, ponte aquí. ¿Ves a esos dos? Son los cuidadores de los delfines. Cuando se portan bien les dan sardinitas y siempre se cae alguna del cesto. ¡Ahí van! ¿Lo ves? Te lo dije. ¡A por ellas!
- Mmmmm, qué ricas. Qué manera tan diferente de conseguir el desayuno, jeje.
- Apresúrate Mum, que vienen. ¡Vuela! Yuhuuuuuuuuuuuuuuu, ¡¡arrivederci, delfines!!. ¡Sígueme, Mum!
- ¿Dónde vamos ahora?
- Te enseñaré el paisaje de la ciudad que hay detrás de las playas en las que vivimos. Mira cuántos edificios. ¿Ves el de las cuatro columnas? Debe de ser uno importante para ellos, siempre hay muchos humanos en la zona, visitándolo ... además creo que vienen de lugares lejanos, porque físicamente no se parecen a los humanos de aquí.
- Es muy bonito, tiene una fachada diferente de los demás.
- ¿Te gusta? Pues de ese estilo hay varios. Ven, te enseñaré un par más. ¿Los ves? Ahí abajo. Ése parece que tenga antifaces en los balcones. Y ese otro, el que hace esquina. Observa el tejado. Mira qué cosa más curiosa. ¿Qué ves a través de esas columnas?
- ¡Anda! Es el primer edificio que hemos visto. Es como si estuviera enmarcado en una especie de cuadro ... qué gracia.
- ¿Quieres ver cómo se aman los humanos? Conozco un tejado en el que siempre se ponen dos humanos, ven. A ver si tenemos suerte y los vemos, creo que es la hora ...
- ¿Es eso? Qué asco, parece muy pegajoso ...
- Se aman así, Mum. Pero cuando están solos. No los he visto nunca así cuando hay más humanos alrededor.
- Caramba, eres todo un experto en humanos.
- Me entretiene observarlos, sí. Me paso horas mirando, pensando e intentando entender y aprender de ellos. ¿Sabes que lavan la ropa que se ponen? A veces la cuelgan en los tejados también, ¿lo ves ahí? Ven, volemos cerca. Ya verás qué sensación.
- Qué bien huele.
- Sí, le ponen algo, no sé. Y cuando la ropa está húmeda se percibe este aroma.
- Quiero volver a las rocas, Paf.
- Está bien, volemos de vuelta.
- Oye, Paf. Que yo ... bueno ... que ... Gracias.
- Ja, ja, ja. Lo he hecho encantado. Te conozco desde hace tiempo y te tengo aprecio. Además, yo también lo he pasado bien. Escucha. Mañana migramos a tierras más cálidas. Vente con nosotros.
- Pero si aquí no hace frío.
- Existen unas tierras más al sur en las que, en esta época que viene ahora, hay mejor temperatura. Y se capturan peces diferentes de los de aquí, que también están muy ricos.
- No sé, no lo veo claro.
- Piénsatelo. Pero no tardes, no tienes mucho tiempo. Puedes esperar a que llegue tu hora aquí, sola, en estas rocas, pescando siempre lo mismo y viendo los mismos atardeceres cada día. O puedes viajar y conocer otros lugares, en compañía de más gaviotas, sobrevolar otros paisajes y saborear pescaditos variados. Tú decides, Mum.
- Yo no estoy esperando mi hora. Me gusta vivir de forma tranquila.
- No, Mum. No te engañes. Eso no es vivir tranquilo. Es dejar que pasen tus días hasta que llegue el final. Es eso o vivir. Y debes elegir con rapidez, el tiempo hace lo que nosotros. Vuela.

martes, 26 de octubre de 2010

Éto eh er fúngol

El pasado fin de semana vi que venía el Barça a jugar contra un equipo de futbol local, en el grupo de alevines. Tanto los niños como nosotros pensamos que sería un partido bonito de ver. Una buena oportunidad para disfrutar de buen nivel de futbol y aprender cosas. Pero resultó una experiencia lamentable, patética y vergonzosa.

Patéticos los comentarios de los padres indignados que se creen que entienden de futbol más que nadie. Los mismos que se pasaron diez minutos reprendiendo al árbitro desde las gradas para que pitase ya el final del partido. Y los insultos de la categoría de "hija de puta" efectuados por madres de familia con sus hijos al lado.

Lamentable la actitud de los jugadores del equipo local (niños), haciendo caso de los gritos que les llegaban desde las gradas y les animaban a perder tiempo siempre que pudieran (iban empatados), durante los últimos quince minutos del partido.

Patéticos los entrenadores del equipo local (hombres de más de treinta y cinco años), que saltaron al campo para increpar al árbitro (una chica de quince o dieciséis años como mucho) cuando aún no había acabado el partido y justo el Barça había marcado el segundo gol. Qué ejemplo tan pésimo para sus jugadores. Evidentemente uno de ellos saltó detrás de su entrenador, desposeído completamente, para unirse a los gritos contra el árbitro.

Patéticos los niños que miraban el partido y realizaban todo tipo de comentarios irrespetuosos sin que nadie les llamase la atención, ni siquiera sus padres. Mal andamos si cuentan con el beneplácito de los adultos, pues se crecen en su actitud de mal comportarse sin darse cuenta de que aquello no está bien.

A los árbitros hay que respetarles. Insultar, gritar y provocar sólo contribuye a que haya mal ambiente para todos: jugadores, árbitros y padres que no queremos formar parte de este espectáculo denigrante. El árbitro trata de ser neutral en medio de percepciones completamente subjetivas por naturaleza, ya que cuando dos equipos optan a una victoria el partido está expuesto a todas las subjetividades del mundo. Hay que dejar que esta figura trabaje y fomentar entre todos que lo haga a gusto porque, cuando nos toque perder, siempre será una persona que lo hace mal, que no sabe, se equivoca y está comprado. Y cuando nos toque ganar, pasará completamente inadvertido para nosotros y la victoria habrá sido posible gracias a la maravilla de jugadores que tenemos en el equipo, jugadores que creemos con convicción que son buenísimos y que un día nos llamarán a todos para que hagan las pruebas para entrar en el Barça. Lamentable.

Es una vergüenza que, siendo una dinámica que se produce cada fin de semana, nunca se haya tomado ninguna decisión al respecto. Ya sé que esto no ocurre sólo aquí sino en todos los campos de futbol. Pero eso no debe ser excusa para no actuar, para no hacer nada. Es por eso que apelo a la conciencia de quienes están más arriba, de la Federación Catalana de Futbol y de los equipos directivos de los clubs. La misma conciencia que no debería permitirles dormir tranquilos sabiendo que pasan estas cosas.

martes, 19 de octubre de 2010

La señora Pepita

La señora Pepita es la vecina que vivía en el piso justo debajo del de mis abuelos. Una mujer menuda y delgada, con el pelo negro y muy corto. Llevaba unas gafas con montura de pasta de color salmón o rosado, no recuerdo con exactitud. Le encantaba hacer bordados. El día de Reyes mi abuela le colgaba una cuerda desde la ventana que daba al patio de luces, a la que ataba el cesto de las pinzas para tender la ropa. La señora Pepita, desde su casa, colocaba dos paquetitos bien envueltos en el cesto. Eran los regalos que los Reyes Magos de Oriente nos traían a mi hermana y a mí en casa de la vecina. Nosotras siempre nos apresurábamos encuriosidas a desenvolver los paquetes, pensando en muñecas, juguetes ... algo que nos hiciera ilusión. Pero, aunque en el fondo ya lo sabíamos, siempre se trataba de alguna manualidad. Bordados hechos a mano por ella con todo su amor. "Lo ha bordado la señora Pepita a mano" nos insistían mi abuela y mi madre. "Sí ... sí ... claro ... qué bonito ..." respondíamos nosotras complacientes. En aquel entonces no lo valorábamos como ahora. Así, un año nos trajo un punto de libro, otro año la inicial de nuestro nombre enmarcada en un pequeño cuadro, ... el último fue el pañuelo de novia. No lo llegué a llevar el día de mi boda pero lo guardo encima de una mesa que hay en mi habitación. Debajo de un portavelas de cristal, ahí está, siempre visible.

Solíamos bajar a su piso para agradecerle los regalos y nos quedábamos un rato charlando con ella y con sus hijos. Cierro los ojos y tengo vagos recuerdos de su casa. Recuerdo un scalextric montado que ocupaba toda una habitación. Recuerdo el gato persa en el sofá, una lámpara blanca que cuando se encendía iba cambiando de colores, siempre en tonos pastel. Y poca cosa más. La señora Pepita nos tenía mucho cariño.

Ayer me contó mi madre que se va a ir a vivir a una residencia. Lo ha decidido voluntariamente y está muy entusiasmada, pues la residencia está cerca de donde viven sus hijos (y sus nietos), fuera de la gran ciudad. Su habitación tiene una pequeña terraza en la que ya piensa colocar todas sus plantas. Y se va a llevar el ordenador, me cuentan que a sus casi ochenta años tiene la cabeza muy clara y suele conectarse a Internet.

Espero que le vaya todo muy bien en esta nueva etapa. El día que me decida a entrar en Facebook igual la busco y me llevo la sorpresa del siglo con ella ... la señora Pepita.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Copiapó, 69 días después

Sobre un pequeño lugar de este planeta se centra ahora mismo la atención del mundo entero. Treinta y tres mineros bajo tierra durante 69 días han dado un todo un ejemplo de supervivenvia en condiciones adversas. No puedo imaginar lo que debe haber sido vivir a 722 metros de profundidad, a oscuras, sin apenas recursos. Ni lo que tiene que ser la ascensión que les está llevando ahora mismo, uno a uno, de vuelta a sus vidas. Quince minutos encerrados en la cápsula que se ha bautizado como Fénix, subiendo a un metro por segundo. Me pregunto cómo hacen frente a la claustrofobia, a los ataques de pánico, a la desesperación ... quiero pensar que les han ido enviando medicinas para paliar la ansiedad.

El campamento que se ha montado alrededor de la mina de San José, en el desierto de Atacama, es el símbolo del amor, del apoyo a la lucha y de la unión que hace la fuerza. Compartir la angustia alivia. Y conmueven personas como el payaso que se ha pasado todos los días animando y distrayendo a los niños.

Sale el primero. Está eufórico. Me imaginaba a una persona exhausta y derrumbada a lágrimas. Pero no. Seguro que está agotado, sí, pero aún le quedan fuerzas para celebrar con energía el momento con todos los que están ahí fuera esperándoles. El rescate es complejo y difícil pero se está realizando de forma eficiente y satisfactoria. Sin embargo hay que ser cautos, pues aún queda trabajo por hacer. No puedo imaginar la durísima decisión de quién va a salir el último. Es espeluznante.

Desde el otro lado del océano Atlántico se vive con una profunda emoción esta sobrecogedora historia que esperamos tenga un final plenamente feliz.

Las cartas de Meri

A los dieciséis años escribí una carta de dos páginas titulada "Una muerte injusta". Todavía la guardo. En ella vomité toda la tristeza y la inquietud que me produjo la muerte de uno de los mejores amigos de mi padre, el Pep de Premià. Aún recuerdo sus ojos saltones y su peculiar sentido del humor. Mi instrumento musical preferido es el saxo, creo que en parte motivado por la cinta de cassete que nos regaló una vez y que mi padre solía poner cuando íbamos en coche, con canciones en las que sonaba un saxo.

En la universidad escribí una carta a una de mis amigas, Zorione. Murió su padre y sentí la necesidad de darle mi apoyo. Y lo hice así, con mis sentimientos plasmados por escrito.

Cuando acabó la Universidad, el hombre que hoy es mi pareja se fue cuatro meses a Manchester a estudiar inglés. Me escribí cartas con él que guardo en la mesilla de noche como un tesoro. Así, si un día se incendia mi casa, sólo tengo que meter la mano en el cajón, agarrarlas rápidamente y salir corriendo. Alguna vez las he releído y, a parte de pensar "cuánto amor había ahí", también me sirven para darme cuenta de cómo ha cambiado mi manera de pensar en ciertos aspectos de la vida a lo largo del tiempo.

Nació mi primer hijo y no pude frenar el impulso de escribirle una carta a mi matrona. Fue un momento vital de mucha intensidad. Cosas que siempre había imaginado que me emocionarían, no lo hicieron. Y cosas que nunca me hubiera pensado, fueron capaces de emocionarme muchísimo. Compartes un tiempo de tu vida con una persona, la que ayuda a traer a tu hijo al mundo, que es muy breve pero emocionalmente tan intenso que acaba convirtiéndose en alguien muy presente en tus recuerdos y en tu corazón.

Me operaron de miopía al cabo de unos años y escribí una carta de agradecimiento al equipo médico que me llevó. El impulso fue fruto de la euforia que se destapó en mi por el simple hecho de ver. Aún recuerdo cómo empezaba: "Me paso el día alucinando. Vivo cada minuto con una euforia contenida que trato de no compartir en exceso con los demás, para no parecer idiota. Veo, veo, veo. Cierro los ojos, los vuelvo a abrir y veo. Como si fuera lo normal. Tal vez es lo normal pero no para mí ...".

Escribí otra carta a la que fue profesora de guardería de mis dos hijos durante cuatro años. Por sus manos pasa la educación de tantos niños en una etapa tan decisiva de sus vidas y sentí la necesidad de agradecerle su dedicación y constatarle lo mucho que lo valoramos como padres.

Y así he ido esparciendo mis cartas por el mundo, a uno y a otro. Realmente me gusta escribir pero también es una necesidad que nace de mi interior. Un impulso que muchas veces no puedo frenar. "Escribe un libro ..." me han sugerido en ocasiones. Pero es que hay tanta gente a la que le gusta escribir y tanta gente que escribe tan bien ... Tal vez un día me decida y lo haga por mi. No para convertirme en una escritora famosa sino para dar rienda suelta a esa cabecita que siempre está ahí pidiéndome más.

martes, 5 de octubre de 2010

La Gioconda

Hace años que conocí París. Me pareció una ciudad preciosa, en la que te podías sentar en cualquier café y degustar un buen plato. Me divertí contando las escaleras de la Torre Eiffel, por la que subimos andando hasta el último tramo, en el que se sube en ascensor. Y me reí viendo cómo me temblaban las piernas al bajar, después de tantos escalones arriba y abajo.

Tomamos un tren y fuimos a visitar el Palacio de Versalles. A veces lo que menos te esperas que ocurra es lo que más agradablemente te sorprende y lo que guardas como algo más especial en tu memoria. Eso es lo que ocurrió cuando decidimos alquilar una bicicleta y pasearnos por los jardines del palacio. Fue el paseo en bicicleta, más que la visita al palacio, lo que guardo con cariño y nostalgia en mis recuerdos.

Paseamos hasta el museo del Louvre. Allí me gustó poder ver en vivo y en directo todas las pinturas del renacimiento italiano que tanto nos habían explicado en historia del arte, cuando estudiaba bachillerato. Tiziano, Boticelli, Piero de la Francesca, Leonardo ... Los cuadros que me enseñaban en diapositivas o en libros, expuestos a mi vista. Los reales, los auténticos ... con todas las connotaciones religiosas que nos contaba nuestra entendida profesora.

Y entonces llegamos a la sala donde estaba ella. La Gioconda, la Mona Lisa. Recuerdo que estaba ella sola en una sala dedicada, protegida por unos cristales que no dejaban observarla desde muy de cerca. La sala estaba abarrotada de gente pegada a los cristales. Me hacía ilusión ver el cuadro. Mucha. Tal vez era uno de los cuadros sobre los que recordaba más explicaciones: la técnica del sfumato que utilizó Leonardo da Vinci para pintarla, que era una técnica que creó él y que difuminaba la imagen, todos los misterios que rodean la identidad de la protagonista y su sonrisa ...

Cogí distancia y la miré. Paseaba lentamente desde la media distancia, sin dejar de mirarla. Y entonces ocurrió algo inesperado. Allí, rodeada de tanta gente, en una sala tan concurrida, ella me miró a mí. Sólo a mí. Todo el rato a mí. Y me emocioné. Las lágrimas empañaron mis ojos pues recordé, en aquel momento, esa otra característica del cuadro. Que estés donde estés y la mires desde donde la mires, ella siempre parece que te esté mirando a ti. Fue como si ella hubiera tenido conmigo un bonito gesto de agradecimiento por haber recorrido tantos kilómetros para verla. Por respetarla y admirala. Y por serme imposible contemplarla desde más cerca.

Me avergüenza un poco confesar que éstos fueron los sentimientos que me produjo verla. Pero así fue. Cuando me acuerdo de mi viaje a París, inevitablemente, lo primero que pasa por mi cabeza es ese pequeño instante en el que tanto se agitó inesperadamente mi interior con sólo mirar a la Gioconda.

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miércoles, 29 de septiembre de 2010

29-S: Huelga General

Hoy hace un bonito día. Corre ese aire fresco tan típico de septiembre, que nos recuerda que el verano ya pasó. Pero el sol es radiante. Desde casa diviso tranquilidad en la calle, un día corriente. Pero no lo es. Hoy estamos en España de huelga general. La convocaron los sindicatos, principalmente para protestar por la reforma laboral que ha aprobado el gobierno recientemente. Es una reforma que no tiene pinta de que vaya a ayudar mucho a generar empleo. Más bien es una reforma que facilita aún más el despido a los empresarios y vuelve más precaria la situación del trabajador ante un despido.

Una encuesta en la cadena autonómica de televisión daba, hace unos días, mitad y mitad en cuanto a la opinión de la gente sobre si secundaría la huelga general. La mitad de la gente no está de acuerdo con la huelga. Hay varios argumentos, los dos principales son:
- "Ya está la cosa lo bastante difícil como para encima perder un día de trabajo" (ése es el argumento tanto de autónomos como de empleados por cuenta ajena, que pierden el sueldo del día si van a la huelga).
- También está el "ésta no es la manera". La reforma laboral no nos va a sacar de la crisis pero la huelga tampoco nos conduce a nada.

Hay cuatro millones de personas en España que no se puede decir con exactitud que hoy estén de huelga. Simplemente están en el paro, no tienen trabajo. Así que no se yo si éstos están muy de acuerdo con la huelga tampoco.

Después están los que no están de acuerdo pero no irán a su trabajo por miedo a los piquetes. Ya están saliendo por la televisión los típicos piquetes que amenazan a los comerciantes a las puertas de sus locales, los que no han podido abrir porque les habían puesto silicona en la cerradura, los que cortan carreteras y calles quemando neumáticos ... Ya hay una persona ingresada en un hospital con pronóstico grave. Es una mujer que formaba parte de un piquete y ha sido atropellada.

Y con todos estos incidentes, la consellera de trabajo del gobierno catalán ya ha opinado que la huelga está transcurriendo "con normalidad". ¿Con todos estos incidentes? ¿Cómo puede un responsable de gobierno soltar algo así y quedarse tan ancho? Un batacazo más en el estómago de muchos ciudadanos que en las próximas elecciones queremos votar pero no sabemos a quién. Porque, sinceramente, todos desaniman.

Al otro lado los sindicatos, que ya califican la huelga de éxito rotundo. "Los servicios mínimos de transporte se han cumplido pero no hubieran hecho falta. Los trenes iban medio vacíos porque la gente entiende esta huelga y se ha quedado en casa". Es lo que acaba de decir un portavoz de los sindicatos. ¿Cómo se puede ser tan simple? La gran mayoría ha asistido a sus puestos de trabajo pero lo han hecho en transporte privado, precisamente por miedo a que no se cumplieran los servicios mínimos, cosa a la que ya estamos muy acostumbrados cuando los transportes se ponen en huelga.

Y así estamos. Unos en un extremo, otros en otro y los ciudadanos, en medio y sin gustarnos la postura del uno ni la del otro. Como siempre. Ahora, a esperar las consecuencias que va a suponer esta "exitosa huelga general que ha transcurrido con normalidad".

viernes, 17 de septiembre de 2010

Se busca community manager

Querido hijo,

Sólo tienes dos años pero, pensando en tu futuro, ya te he abierto una cuenta. No es una cuenta corriente (¡por favor, cómo se te ocurre!, eso está desfasadísimo). No. Es una cuenta en Hotmail. Y también te he creado otra en Gmail. La de Hotmail es para cuando empieces parvulitos y ya te enseñen algún juego matemático con el ordenador en el cole. Así, podrás llegar a casa y practicar: enviar emails, chatear con tus amigos en el messenger ... La de Gmail te la he abierto para cuando acabes los estudios. Es que no queda muy bien a nivel profesional ir por la vida con un Hotmail, tiene que ser un Gmail, sabes ...

Cuando tengas cinco años y las consolas entren en casa, sobre todo, no me hagas ni caso cuando yo te limite el tiempo de juego. Engáñame como puedas y conéctate cada día un ratito. Que sí, que sí. Tú hazme caso. Es por tu bien, por tu futuro. ¡Ah! Y aprieta fuerte para que entren todas: PlayStation, Wii, Nintendo, PSP, xBox ... te las vas pidiendo para cumpleaños o a los Reyes Magos. Hoy en día ya te pagan por probar juegos, sabes. Así que tú, hijo, dale a la consola. Que pagan muy bien y, encima, por hacer algo que te gusta!! No me digas que no es un chollo de trabajo.

Por si acaso no te convence, ya tengo una alternativa pensada para ti. Se llama community manager y a ésta no puedes decir que no. Es la alternativa que te convertirá en un triunfador. Toma nota, sólo debes tener en cuenta tres cosas muy sencillas:

1) Date de alta en Facebook, Twitter y Tuenti. (Bueno. En realidad, hijo, para no perder tiempo, este paso ya lo he dado yo). Así que tú ocúpate de los contactos. Todos los que puedas. Bienvenido a la era de los clics. Y del networking. Yo también viví en la era del networking pero éste no tenía ni la tangibilidad ni la visibilidad de ahora. Un buen networker actual tiene cientos de contactos en estos sitios que te menciono, así que ya sabes. Cuanto antes empieces mejor. Esto que te digo no es broma, hijo. Es un paso imprescindible porque te van a pagar precisamente por eso. Por estar ahí y manejarte bien en estas redes sociales.

2) No te olvides de crearte un blog y buscarte seguidores que hagan miles de clics en tus posts. Si te tachan de "friki", ignórales. Antiguamente, el que tenía una afición era una persona con inquietudes, con hobbies. Hoy en día es un friki. A cualquiera le ponen la etiqueta de friki, así que tú ni caso.

3) Finalmente, no te olvides de darte de alta en LinkedIn el primer día de trabajo. Y recuerda, el cargo ponlo en inglés y que incluya la palabra manager.

Serás un profesional de éxito: clics, amigos, seguidores, contactos, redes sociales ... Qué orgullosa voy a sentirme de ti, hijo. Qué pedazo de profesional. Ya verás, serás el mejor community manager del mundo: the best world wide community manager. Qué bien suena, ¿verdad hijo?

Nada más. Cualquier duda, mándame un sms con la Blackberry que te regalaré en tu próximo cumpleaños.

Firmado: tu madre que te quiere mucho.

Hola, soy yo

Ya no recuerdas quién soy. Ni cómo me llamo. Pero sabes que soy una persona de tu entorno familiar y te alegras cuando me ves. Te llevo a pasear en tu silla de ruedas por la Gran Vía de Barcelona. Te paseo lentamente para que te sientas seguro y tranquilo. Saludas a todo el que se cruza con nosotros y nos mira. Crees que te conocen, pues siempre has sido una persona muy conocida gracias a tu trabajo: en el barrio, en el aeropuerto ... Has viajado por muchos países y eso te llevó también a conocer a mucha gente. Te sientes feliz de que todos te saluden y te reconozcan, aunque en realidad nos saludan por amabilidad.

Hablamos del día que hace, del sol, de las nubes, de los edificios ... Me cuentas que éste es nuevo, que lo han cambiado. Te sigo la corriente y así podemos tener más tema de conversación. Nos sentamos un rato en un banco. Te hago notar que pasa una ambulancia, que tal vez haya pasado algo cerca de aquí o tal vez hay un hospital en la zona. Por algún camino u otro siempre acabas volviendo a tu terreno. A las cuatro cosas sobre las que siempre te repites. Debieron ser los ejes que marcaron tu vida. Tu viaje a Japón, tu trabajo como sastre y la cantidad de horas que le dedicabas, el orden necesario para que las cosas funcionen bien y tus consejos. Me los da una persona muy mayor que tiene una enfermedad neurodegenerativa. Pero son consejos sabios y, al final, es lo que me llevaré de ti. Me aconsejas que haga siempre el bien, porque entonces siempre tendré las puertas abiertas allá donde vaya, en todos los sitios. Y que me aparte de lo malo, que sólo me dará problemas. Sentencias que cada uno es como es y que lo mejor para estar bien es tener actividad, trabajar.

Nunca la mencionas a ella. No sé si es para aliviar el dolor de que ya no está o porque realmente fuiste un hombre de negocios con poco tiempo para el amor. Tal vez ella fue para ti más apoyo logístico que pareja, ¿no dicen que detrás de un hombre triunfador en la vida hay una gran mujer? La gran mujer en la sombra ...

Hora de irme. Te llevo de vuelta y te subo al comedor de la segunda planta, donde tienen a los que están peor. Aún así, por las cosas que me dicen en alguna conversación corta, deduzco la existencia de efímeros momentos de lucidez. "Qué guapa eres" me dice una señora que está fatal pero que siempre sonríe. "Muchas gracias. Y qué amable es usted. Me gusta mucho que siempre sonría". Le respondo con cariño. "Siempre sonrío". Y cuánta razón lleva. Siempre hay que sonreir, aunque las cosas que a veces nos pasan en la vida nos hagan olvidarlo.

Te estampo un largo beso en la mejilla. "¿Te vas? ¿A dónde vas?". "A buscar a los niños, que salen del colegio". "¿Y yo que hago? ¿Me quedo aquí?". "Sí, abuelo. Ahora te darán de comer. Yo volveré la semana que viene y volveremos a pasear. Aunque haga frío, nosotros nos abrigaremos y pasearemos, que va muy bien que nos de el aire ¿a que sí?". Claro que sí. El aire te despeja la cabeza y te hace olvidar el dolor de las rodillas o de las lumbares durante un rato.

Lo más duro está por llegar. Espero que entonces sea fuerte y pueda continuar viniendo. Porque me gusta venir. Me gusta verte, sentir que pongo mi granito de arena para que te sientas acompañado por tu familia en esta etapa final de la vida. Y me reconforta que, aunque en tu mundo, te veo relajado y feliz, con la misma sonrisa de siempre. Hasta el lunes, abuelo.

lunes, 23 de agosto de 2010

Robo, engaño y estafa

Atención padres y madres de niños menores de nueve años. No llevéis al cine a vuestros hijos a ver "Niños grandes". A pesar de que está calificada para todos los públicos, en la película se oyen constantes insultos, palabrotas y alusiones a temas de sexo. Pero el plato fuerte es la escena en la que vuestros hijos se pueden enterar de quién es en realidad el ratoncito Pérez. Me parece una manera fría y triste de que un niño lo descubra. Siento que me han engañado, que me han estafado treinta euros y que nos han robado la posibilidad de que mi hijo lo descubra de otra manera más natural. Cuando acabó la película fui a quejarme de forma muy pacífica y educada. El encargado me dijo amablemente que Cinesa aquí no podía hacer nada, pues es el Departamento de Cultura de la Generalitat quien pone las calificaciones de las películas. Si me quejo a la Generalitat mi protesta se caerá en un saco roto. Así que me desahogo aquí. Ya he visto algunas películas últimamente que deberían haberse pensado mejor a la hora de calificarlas, como la de "El Príncipe de Persia". Sinceramente, tampoco me pareció que fuera "No recomendable para menores de 7 años". Más bien no la recomiendo para menores de diez, pues había escenas de mucha violencia. Pero es que esta vez la indignación y la impotencia que sentí allí en la sala fueron demasiado. Maldito afán recaudatorio.

sábado, 7 de agosto de 2010

El paraíso existe

Y tiene nombre propio. Se llama Mallorca y se apellida Colònia Sant Jordi. Lo siento, Menorca. Me rendí a tus encantos la primera vez que te conocí. Sin disimulos. Y propagué mi amor por ti a los cuatro vientos. Cada año quise volver y conocerte un poco más. Pero el destino ha querido que mi fidelidad de tantos años se rompiera. He conocido a tu hermana mayor, Mallorca, y ha sido muy difícil decir que no. Me lo ha puesto todo muy fácil y cómodo.

Me he bañado en la Platja es Dolç y no he podido evitar acordarme de tu Son Saura. Visité la Platja Es Trenc y al llegar al parking me fue inevitable pensar en tu Algaiarens. Me sumergí por las profundidades de la Cala Llombards y evoqué Macarella y Turqueta a la vez. Todas me recordaban a ti pero no tuve preocupaciones horarias, ni kilómetros ni aglomeraciones. Llegar, querer y tener.

He coqueteado con todas las cocas que se han acercado a mí: la de trampó, la de verduras, la de gató ... Los helados artesanos del hostal Colonial tuvieron la osadía de retar a los de Can Joan de Saigo. Y se batieron en un duelo a muerte para conquistar a mi estómago. "O dioses del cielo, tened piedad de mi. ¡¡No puedo escoger entre ambos!!".

Me invitaron a visitar el Centro de Interpretación de la Isla de Cabrera, un acuario de reciente construcción, con 18 grandes peceras, que albergan una muestra de las distintas especies marinas que habitan en el archipiélago de Cabrera. Allí vi peces muy curiosos que no había visto en mi vida, pues algunos son autóctonos de la zona. Y quise más.

Así que navegué hacia el archipiélago, compuesto de dos islas mayores (Cabrera y Conejera) y quince islotes. Y me reencontré contigo. Mi querido Mar Mediterráneo. Navegando por tus aguas me volví a sentir como la niña que una vez fui. La que navegó por tus aguas pero en otros parajes. La misma que, como entonces, se deja ahora embriagar por el encanto de tu inmensidad. Y al llegar a la Cueva Azul sentí que había alcanzado el paraíso. Y me entregué a ti. Dejé que tus pequeñas olas revoltosas envolvieran mi cuerpo desnudo y de nuevo buceé y admiré tu belleza submarina.

Este verano me lo he pasado en grande en Mallorca. Cada día mejoraba al anterior. Los descubrimientos fueron espectaculares y las vivencias intensas. Le dedico este post a mi familia, la responsable en gran parte de que me lleve un recuerdo tan bonito de estas vacaciones. Y a Isabel. Una abuelita mallorquina que irradia ilusión y ganas de disfrutar cada segundo de la vida. Igual que las que debió tener de jovencita, en aquellos años en los que seguró rompió montones de corazones con su belleza, su simpatía y sus dulces ojos (azules, cómo no). A tu salud me tomé una ensaimada de albaricoques deliciosa en Can Joan de Saigo. Gracias por tus recomendaciones.

En cuanto a ti, Menorca, sé que un día volveré. Y aunque no será pronto, espero que entonces sepas perdonarme y me recibas igual que siempre. Con los brazos abiertos, invitándome al sosiego y dejando que recorra con tranquilidad los rincones que siguen guardados como tesoros en el fondo de mi corazón.

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lunes, 2 de agosto de 2010

Habitación 312

Octubre de 2008. Hospital de la Esperanza, Barcelona.
Anochece. Fernando pasa los últimos minutos de su vida rodeado de sus cuatro hijos. Ninguno cree demasiado en el más allá pero, contemplando a su padre, a todos les invaden las dudas. Mientras los órganos de Fernando se pudren en su interior su espíritu sigue muy vivo, como siempre. Todos son capaces de sentir que allí yace un cuerpo exhausto y que su alma les sobrevuela, como si fueran dos cosas diferentes.
- ¿Ha venido Celia?
- Aún no, papá. Debe estar a punto de llegar.

Celia es su exmujer. Se separaron hace muchos años. Mantienen una buena relación. De hecho, desde el inicio de la enfermedad ella ha sido quien más ha estado a su lado.

Sus cuatro hijos también están agotados. Arrastran un fuerte desgaste por la enfermedad de su padre y hoy ha sido un día más en sus rutinas voraces. Están igual de cansados pero afrontan el momento de formas muy diferentes, formas que denotan las diferencias que hay también en sus caracteres y sus vidas.

Carlos, el mayor. Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Inteligente y emprendedor, como su padre, cogió las riendas del negocio familiar. Está casado con Helena, una abogada incisiva y de personalidad arrolladora. Se conocieron en una Escuela de Negocios en la que ambos cursaron un master. Tienen dos hijos. Viven en un piso espectacular de la zona alta de la ciudad.

Eduardo es el segundo. Estudió Ciencias Empresariales pero no en la misma escuela que su hermano. No pasó el examen de ingreso aunque eso nunca le preocupó. Siempre le tiró más el ambiente universitario de la pública, a pesar de que sus padres hubieran insistido y movido todos los contactos para que entrara en la privada. Es el guaperas de los cuatro hermanos. Muy independiente, no tiene pareja.

Yago (Santiago). Es ingeniero. Ha trabajado varios años en una gran multinacional. Tenía ante sí un futuro prometedor pero un día se dio cuenta de que no quería seguir ese camino. Le costó mucho entender qué le pasaba, soportó mucha presión de su entorno familiar. Tampoco tenía muy claro hacia dónde quería ir. Espiritualmente es una persona muy profunda. Tiene una enorme sensibilidad y un corazón que no le cabe dentro. Siempre le gustó escribir, ahora pasa largas temporadas en una casa que tienen sus padres en el pirineo catalán. Está decidido a escribir un libro.

Martín. El pequeño. Estudió empresariales, como Yago. Se pasó cinco años para sacarse una diplomatura de tres. Y no acabó los estudios, aunque eso no lo sabe nadie. Le faltaron dos asignaturas. No vive con sus padres, vive en el campo. Le encanta la tranquilidad y los paisajes de la Cerdaña, una comarca del pirineo catalán que conoce bien, pues ha pasado muchos veranos allí con su familia.

Celia acaba de llegar.
- Fernando, Fernando …
- Hola Celia.

La voz de Fernando se vuelve frágil a momentos.
- Mamá, nos vamos un rato fuera.
Celia y Fernando se quedan a solas.

- ¿Qué tal tus proyectos?
Celia es decoradora de interiores. Toda su vida se ha dedicado a ello, aunque hubo unos años en que dejó de trabajar para dedicarse a los niños cuando eran pequeños. Ahora ya está jubilada pero sigue haciendo pequeños proyectos para unos pocos clientes particulares.
- Bien, pero ya no estoy para según qué trotes. Tengo que coger menos cosas a la vez, a veces me olvido de que voy a cumplir 69 años.
Fernando sonríe.
- Ya me gustaría a mí ahora mismo estar trotando la mitad de lo que trotas tú.
- Ja, ja, … Que debemos dejar paso, Fernando. Ahora les toca a otros coger el relevo de todas estas historias. A los niños, jeje.
- ¿Qué hicimos mal, Celia?
- ¿Por qué dices eso?
- Míralos, el único que nos ha salido normal es Carlos.
- Fernando, por favor. No empieces.
Celia contesta tranquila, sin enfadarse. Sabe que tendrá que afrontar la conversación con la misma paciencia de siempre que salía este tema.
- Dime tú si es normal tener un hijo que un día lo deja todo y se aísla en la montaña para escribir.
- Yago escribe cosas muy bonitas. Y es lo que ha decidido hacer a partir de ahora, hay que apoyarle. Bastante complicado es todo en la vida …
- Y Martín … siempre me hizo sufrir. El pequeño … tal vez no le dedicamos tanta atención como a los demás … Míralo. Rodeado de mierda y de bestias malolientes.
- Fernando … Vive en una granja que ha levantado él. Y no son bestias, son gallinas camperas.
- Gallinas camperas, gallinas camperas … lo que te digo, Celia. Mierda por todos lados.
- Los huevos de estas gallinas le están permitiendo levantar un negocio que pinta muy bien. Estos huevos tienen ahora mucha demanda en el mercado. Además ha llegado a un acuerdo con un fabricante de mahonesa para abastecerle.
- ¿Y por qué una granja perdida en medio del campo?
- Les dimos las herramientas, Fernando. Y con ellas han fabricado sus vidas, sus ilusiones … Martín siempre ha sido muy del campo. Él es feliz así, se gana la vida también gracias a ti, a los estudios que le diste … ¿Cómo podría, si no, dirigir una granja? No deja de ser un negocio. Diferente al tuyo pero es capaz de que sea rentable …
Fernando, como siempre, no acaba del todo convencido. Celia prosigue.
- Carlos ha seguido tus pasos. Lleva una vida formal, como la que tú tuviste … Pero eso no es sinónimo de felicidad.
- ¿Insinúas que no son felices?
- Sí que lo son. Sólo digo que la vida que han escogido los demás también les hace felices. Para ti ser feliz es llevar esa vida convencional pero debes aceptar que se puede ser feliz de otras maneras.
Fernando suspira.
- Tienes razón, Celia. Siempre la tienes …

Fernando sonríe y se calla. Parece no tener ganas de seguir con la conversación. Martirizarse con las mismas cosas que siempre le han martirizado no le llevan a ningún sitio.
Celia coge su mano.
- No te tortures, Fernando. Has sido un buen padre, has hecho un buen trabajo y tienes cuatro hijos fantásticos, que te quieren, te respetan, te admiran. Son felices y eso es lo más importante de todo. Deja que esto llene te llene de paz por dentro.

Pasan las horas y Fernando se debilita poco a poco.
Eduardo pierde los nervios.
- Esto es increíble. A papá se le está hinchando demasiado la barriga.
Sale fuera de la habitación e increpa a la primera enfermera que ve.
- Enfermera, por favor. Entren a poner algún drenaje a mi padre, se le está hinchando la barriga.
- Hijo. Tu padre no necesita ningún drenaje ahora mismo.

Eduardo no contesta. Sabe que se acerca el final. No puede con sus nervios y se va al piso de abajo, a la sala donde están las máquinas expendedoras de comida y refrescos.

Mientras, los demás siguen en la habitación. La última frase que Celia pronunció ha hecho recordar algo a Fernando.
- ¿Dónde está Eduardo?
- Creo que ha ido a por un café.
- Llámale, hay una cosa que me hace ilusión.

Todos en la habitación.
- ¿Papá?
- Hola hijos, acabo de acordarme de una cosa. ¿Recordáis cuando pasábamos las vacaciones de verano en la Cerdaña? Las excursiones que hacíamos …
- Claro, papá. Contesta Carlos.
- ¿Os acordáis de lo que os decía cuando llegábamos a la cima de alguna de esas preciosas montañas? Cuando culminábamos nuestra subida …
- Nos hacías sentar en un círculo y darnos la mano. Nos pedías que cerráramos los ojos y dejásemos que esa maravilla de paisaje y de momento llenase de energía positiva nuestro interior.
- Sí, exacto.
Todos sonríen. Recuerdan que en aquella época eran pequeños y no acababan de entender por qué lo hacían o qué cabía esperar de aquella situación. Siempre había uno que acababa abriendo los ojos, después el otro, uno que se tronchaba de risa y entonces los demás se contagiaban … Algo que a priori se les antojaba “coñazo” acababa resultando un momento divertido.
- Quiero que ahora hagamos lo mismo. Que nos demos las manos.

Todos se emocionan. Ahora nadie ríe. Se han hecho mayores, la situación es muy diferente y todos saben por qué lo pide. Fernando se reconforta en su interior de la única manera que podía hacerlo en un momento como éste.

Pasan unos segundos, no llega a un minuto. Celia nota repentinamente que la mano de Fernando ya no ejerce ninguna fuerza. Abre los ojos y mira a Eduardo. Es a quien tiene delante y el que está más cerca de la puerta.
Edu, hijo. Llama a la enfermera. Tu padre … descansa en paz.

lunes, 26 de julio de 2010

I què diu que som?

Avui m'he llevat al matí i he esmorzat un suc de taronja i un panet amb mantega i melmelada de préssec.
Hoy me he levantado por la mañana y he desayunado un zumo de naranja y un panecillo con mantequilla y mermelada de melocotón.
M'he rentat, m'he pentinat el meu serrell i els meus cabells llargs i m'he vestit amb la meva samarreta groga.
Me he lavado, me he peinado mi flequillo y mi pelo largo y me he vestido con mi camiseta amarilla.
M'he posat uns mitjons foscos i sabates blau marí.
Me he puesto unos calcetines oscuros y zapatos azul marino.
He agafat el meu barret, que estava sobre la taula, i he sortit al carrer.
He cogido mi sombrero, que estaba encima de la mesa, y he salido a la calle.
Ah! Em descuidava de les meves arrecades vermelles i les meves ulleres.
¡Ah! Me olvidaba mis pendientes rojos y mis gafas.
He anat a buscar al meu germà i hem anat a veure la meva jove.
He ido a buscar a mi hermano y hemos ido a ver a mi nuera.
Viu a l'Avinguda del Cercle número diset, cinquè segona.
Vive en la Avenida del Círculo número diecisiete, quinto segunda.
Es troba malament, té singlot i el cor li batega molt depressa. A més, porta una cama enguixada.
Se encuentra mal, tiene hipo y el corazón le late muy rápido. Además, lleva una pierna escayolada.
Els seus fills bessons tampoc es troben bé. Són nadons i tots dos han fet algunes glopades després de prendre la llet.
Sus hijos gemelos tampoco se encuentran bien. Son bebés y los dos han regurgitado varias veces después de tomar la leche.
Hi anem ara perquè no volem destorbar-los si fan la migdiada després de dinar.
Vamos ahora porque no queremos molestarles si hacen la siesta después de comer.
De camí passem davant les botigues. Entro al forn i agafo pa pel sopar.
De camino pasamos delante de las tiendas. Entro en la panadería y cojo pan para la cena.
Batua! Es veuen llamps i se senten trons. Està a punt de ploure. Afanyem-nos.
¡Ostras! Se ven relámpagos y se oyen truenos. Está a punto de llover. Démonos prisa.
Tres illes de cases des de casa meva i al proper encreuament, a l'esquerra. Ja hi som.
Tres manzanas desde mi casa y en el siguiente cruce, a la izquierda. Ya hemos llegado.
De sobte se sent un crit. Un home ha donat un cop de puny a un altre home al replà.
De repente se oye un grito. Un hombre le ha dado un puñetazo a otro hombre en el rellano.
Té un ull guenyo i ha corregut a cercar un lloc per amagar-se.
Tiene un ojo bizco y ha corrido en busca de un lugar para esconderse.
Però la policia li ha posat un parany i ha caigut atrapat a la xarxa.
Pero la policía le ha tendido una trampa y ha caído atrapado en la red.
Ara he obert els ulls i m'he adonat que tot plegat ha estat un malson.
Ahora he abierto los ojos y me he dado cuenta de que todo ha sido una pesadilla.

martes, 20 de julio de 2010

La màscara del Rei Artur

No m'agrades, Artur. Mai no m'has agradat. Però aquest cop et votaré. Dóna-li les gràcies a la Pilar Rahola. M'agrada com pensa, com raona i com parla. I m'ha agradat el seu últim llibre, La màscara del rei Artur. M'empasso bastant bé la pel.lícula de que has crescut com a persona i com a polític i de que t'ha anat bé estar a l'oposició durant uns quants anys. Actualment ets el "futurible" que menys em desagrada.

El llibre també m'ha servit perquè em caiguin els mites i per confirmar que veritablement hi ha molta gent del teu entorn que tampoc m'agrada. Però sento una sintonia personal amb tu per la forma com concebs la relació amb la família, amb els companys de feina i, sobretot, amb la parella. I crec que una persona que està al capdavant d'un país ha d'haver passat per una escola d'economia. La que sigui, però ha de ser un economista, amb una base sòlida que hagi adquirit amb els estudis i amb l'experiència a l'empresa. En aquest país resulta que exigim currículums i referències a tothom menys als qui han de governar. I governar un país és, al cap i a la fi, conduir una empresa. Molt gran, però una empresa. I se n'ha de saber. És per això que et votaré.
Vaig predir que la sel.lecció espanyola de futbol guanyaria el Mundial de Sudàfrica. I l'ha guanyat. Vaig predir que l'Iker Casillas seria capaç d'estampar-li un petó a la Sara Carbonero davant de tota Espanya si guanyaven. I va passar. No he entrat al Youtube però la tendra i romàntica escena de ben segur que hi és i que acumula, a hores d'ara, milions de visualitzacions. Estic en ratxa amb les meves prediccions, Artur, així que escolta'm bé. No facis cas de les enquestes, que ja t'ho dic jo el que vols saber: guanyaràs les properes el.leccions amb majoria absoluta. Així que una cosa et vull demanar: fes-la servir amb humiltat, amb intel.ligència i amb seny. Enhorabona, president. El compte enrera ha començat.

domingo, 11 de julio de 2010

Catalunya-España

Cataluña sentencia. Con titulares de prensa como éste amanece hoy el día en Catalunya. El día después de que un millón y medio de catalanes ("miles de personas", según uno de los medios de comunicación estatales al que oí ayer haciendo zapping) se manifestaran por las calles de Barcelona para protestar. El lema de la manifestación “Som una nació. Nosaltres decidim” y el motivo principal de la protesta, decirle al Tribunal Constitucional, unidos y en voz alta, que a la mayoría de catalanes no nos ha sentado nada bien la sentencia sobre el Estatut. Para resumir, estamos disgustados por el grado de intervencionismo que dispone y nos sentimos humillados y maltratados por la tardanza en la emisión de la misma (casi cuatro años).

Las especificidades lingüísticas sobre el uso del término nación, sinceramente, a estas alturas, creo que a muchos nos dan igual. Son otras cosas las que nos preocupan más. Sentimos que pertenecemos a una nación porque tenemos una historia, unas costumbres, unos paisajes y una lengua propia. La que hemos mamado desde que nacimos. Y nos da igual que la máxima autoridad jurídica de este país ponga por escrito que no. Es un órgano que ha perdido credibilidad para nosotros. ¿Magistrados que han caducado su mandato, políticamente simpatizantes de un u otro lado y tardando cuatro años en decirnos algo? Cuesta mucho sentir respeto.

Es una pena porque nosotros somos perfectamente capaces de vivir atados a una cuerda. Aunque nos aprete. Pero no podemos sentir que la cuerda nos ahoga porque entonces lo que tenemos es ganas de romperla. Y eso, por mucho que los políticos y los medios de comunicación pretendan influir en las opiniones de los españoles, quiero pensar que es algo que puede entender cualquiera que viva en la otra punta de España. Pedimos más autonomía, no la independencia. Y eso hay que afrontarlo de la misma forma que lo hace un padre cuando su hijo adolescente le pide más margen (más autonomía). Con responsabilidad, con seriedad y sin miedo.

No obstante, todo lo que ahora ocurre no me quita el orgullo de poder hablar y escribir perfectamente en dos idiomas, el catalán y el castellano. Hablo indistintamente con uno o con el otro. Depende de mis interlocutores. Es un orgullo que trato de transmitir a mis hijos. Con ellos he inventado un juego que consiste en encontrar palabras que se digan completamente diferentes en catalán y en castellano. Nos divertimos mucho constatando la diferencia. El juego es didáctido, divertido y entretenido, y me sirve para que vayan enriqueciendo su vocabulario multiplicado por dos. Bueno por tres, porque además acabamos traduciendo la palabra también al inglés. Así, cuando en el resto de España llueve a cántaros, aquí plou a bots i barrals. Y ante el mismo fenómeno metereológico, resulta que para otros it’s raining cats and dogs. Más de doscientas palabras tenemos registradas ya en nuestro particular diccionario familiar.

Bueno, acabo ya. Anochece (Es fa de nit) y quiero empezar a preparar la fiesta que vamos a vivir esta noche. Voy a ver el gran partido de España-Holanda con mi familia. No hemos colgado la bandera española en el balcón. Tampoco la catalana. Tengo ganas de fútbol, no de mezclar política y deporte. Y quiero que gane España. La rabia del momento me hace querer recordar que la mitad del equipo que saldrá al campo esta noche es del Barça. Y que cinco de los jugadores son catalanes. Que hemos llegado a esta final con un total de ocho golitos que llevan el sello blaugrana. Y que quien nos ha dado el pase a la final es un catalanista independendista, con un golazo que metió de cabeza calcado al que le metimos al Real Madrid en el histórico 2-6. Pero una vez ya he vomitado la rabia me sereno y me gusta pensar que la otra mitad del equipo no tiene nada que ver con Catalunya y que en realidad es el mejor trabajo en equipo el que nos ha hecho llegar hasta aquí. Eso, y tener un líder que ha sabido transmitir espíritu de equipo, ha mostrado confianza a todos sus jugadores y les ha inyectado ilusión de juego. Tal vez los políticos deberían ver un poco más de futbol y tomar nota. Y a vosotros, chicos, a los que vais a salir esta noche al campo a morder, dejadme que os felicite por avanzado. Porque vais a conseguir una victoria épica e insólita. Sé que lo vais a conseguir, lo presiento. Tenéis todo lo necesario. Un conjunto de excelentes individualidades que se funden en perfecta harmonía y equilibrio en un mismo equipo, con un mismo objetivo. Felicidades. Será un bonito paréntesis de felicidad dentro de la tempestad política en la que estamos inmersos constantemente. ¡A por ellos!

miércoles, 2 de junio de 2010

La vida en el metro

Tanta gente entra y sale del metro cada día …

Qué chico tan atractivo. Repeinado y vestido de marca de arriba a abajo. Lleva una carpeta de la UB. Está claro que va a la facultad. Debe estudiar Ingeniería, se le ve muy reposado y concentrado en su lectura. Tal vez Económicas, no lo sé. Tiene toda la pinta de sacar buenas notas. Se ha pasado la Semana Santa esquiando, se le nota la marca de las gafas en la cara. Pero está acostumbrado a los peligros solares de la alta montaña: luce un bonito bronceado, señal que se ha puesto protección. Eeeeeooooo, el del jersey atado a la cintura, ¿escuchas mi mente? Estoy aquiiiiiiií … Aaaaiiii, podrías levantar la cabeza, ¿no?. Es igual, seguro que ya tiene novia. Además, parece más joven que yo. ¡Y encima no me gusta esquiar! Si es que no tendríamos nada que hacer ...

Bueno, ya están aquí los que faltaban. Los de la guitarra. Argentinos, lo he calado con la primera frase. Tocan muy bien. La música y la voz del que canta no molestan a los oídos, son suaves … Se marcharon de su país en busca de una vida mejor y en cierto modo lo han conseguido. Comparten piso, seguro. No creo que se puedan permitir un alquiler ellos solos. Esa voz denota una técnica trabajada, tienen estudios de música. Además han escogido una canción de película que no es nada fácil.

Esas chicas son compañeras de oficina. Se van a bajar en Maria Cristina, seguro que trabajan en la zona de la Illa. Llevan esa especie de maletín cuadrado tan “fashion” que sirve para llevar el tupper con la comida. Hoy comerán en el parque, hace un día radiante. Así les quedará un rato para ir de tiendas, se acerca el buen tiempo y apetece empezar a ver qué se llevará la próxima temporada.

Mira esos dos. Están en plena explosión amorosa. Seguro que son novios desde hace poco, ponen aquella cara que solemos poner todos cuando vemos estrellitas. ¡Y venga con los besos a las ocho de la mañana! No les importa que vayamos aquí como sardinas. No les altera lo más mínimo que nos estemos cargando entre todos nuestro propio espacio vital. ¿Espacio vital? Ellos están ahora mismo en el espacio interestelar, ¡viva el amor matutino en el metro de Barcelona!

¿Qué ocurre? ¡Ostras, qué fuerte! La gente del vagón está aplaudiendo en masa a los argentinos. Algunos incluso se han levantado de su asiento. Nunca había visto algo así. Lo sabía, sabía que eran buenos músicos. La gente aplaude porque aprecia su talento. La que trabaja en oficinas ha hecho un gesto muy rápido hacia los músicos señalando a su compañera: “Es su cumpleaños”. Los argentinos sonríen, se acercan a la protagonista y se arrancan con un melódico “cumpleaños feliz”. Hoy tendrán unas monedas extras. La espontaneidad del momento provoca una repentina escena bella, tierna y conmovedora. Nos miramos los unos a los otros con esa complicidad anónima de saber que la emoción está a punto de desbordarnos a muchos de los que estamos ahí como espectadores.

Plaça del Centre, mi parada. ¿Qué, esquiador? ¿Ahora miras? Ahora ya me toca bajar, hombre. A ver si tenemos suerte y coincidimos mañana. Acuérdate de subirte al mismo vagón a la misma hora, ¿vale?.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Más de poesía

ARMAS DE SEDUCCIÓN
Qué es lo que vos sois de merecer?
Una compañía fiel en el camino?
O una locura que irrumpa en vuestro destino?

Si buscáis un estímulo permanente,
hacedle ver lo que valéis,
el sabio que penetre en su mente,
nada más necesitará.
Risas, ternura, buen temple,
quién se resistirá?

Mas si el deseo queréis arrancar,
hacerdle ver lo que tenéis.
Mostrad con descaro y alevosía
ese secreto que sólo vos sabéis.

martes, 25 de mayo de 2010

Va de poesía

MATRIMONIO
Un trayecto compartido
que se inicia convencido
se recorre desprevenido
y se mantiene con la ilusión.

Hallas piedras en el camino
confía el rumbo a la razón
y deja sentir a tu corazón
pues lejos de perturbar tu destino
sólo hacen más fuertes la unión.

ADÉU
Al principi, un cop
Després, el record
Però passen els dies i m'adono que
no ets més lluny, sino molt a prop
perquè et duc
al meu cor.

martes, 18 de mayo de 2010

Memoria

Ayer, como cada lunes, fui a visitar a mi abuelo a la residencia. Allí coincidí con mi madre. Nos sentamos los tres juntos alrededor de una mesa. En medio de las conversaciones que tenemos con él, mi madre inició un pequeño diálogo a dos conmigo.
- El otro día leí una poesía que me gustó.
- ¿Ah sí?
- Sí … decía así:
Hola, padre (…)
¿me conoces, padre? (…)
Tu mirada es como la mar en calma
como una montaña lejana
como ese tren en marcha
sin ninguna parada.
Hola, padre (…)
¿me conoces, padre? (…)
- Es muy bonita.
- ¿En serio? ¿Te gusta?
- Sí.
- ¿Se entiende?
- Bueno … supongo que es el sentimiento de un hijo hacia su padre cuando ve cómo el alzheimer va devorando su memoria.
- Exacto. ¿Y de verdad que te gusta?
- Que sí, mamá. ¿Por qué?
- Es mía.
- ¿Qué me dices? La tienes que enviar a La Vanguardia, ahora están haciendo su concurso e-poemas.
- Lo sé. Quiero enviarla. Pero con un pseudónimo. No se lo cuentes a nadie, ¿vale? Si me la publican ya lo diré.
- Ahora entiendo de dónde me viene la vena literaria.
- (Mi madre sonríe) Puede ser, sí. ¿Sabías que de niña escribía cuentos y se los contaba a mi tío? Era el único que me los escuchaba…

A veces crees que a cierta edad tus padres ya no te pueden sorprender. Que conoces todo acerca de ellos. Y un día te sueltan perlas como ésta …
Mamá, no te escondas. No te avergüences. Tu poema es muy bonito. ¿Cómo puede ser, si no, algo que nace de lo más profundo del corazón?. Deja que yo sí lo publique, que utilice mi blog como altavoz y lo propague a los cuatro vientos. Y que diga con orgullo que este impulso tan entrañable que has sentido tiene nombre y apellidos. Rosa Galera Peris escribió este poema que al final tituló Memoria. Y no te preocupes si se publica en el periódico o no. Sólo que una sola persona con tu mismo sufrimiento, con el mismo amor hacia su padre que tú, aterrice en esta página y se reconforte con estas palabras, sienta que no está sólo y que otros comparten sus mismos sentimientos … ¿no habrá valido la pena?

lunes, 3 de mayo de 2010

Snowboard, todo un mundo

A sus siete años ya tiene muy claro los deportes con los que sintoniza: surf, skate, snow. Deportes muy afines a la forma de ser que ya se perfila en él a su corta edad: atrevido, divertido, desenfadado, movido, ágil y rebelde.

Había probado antes con el ski pero es un deporte que requiere tiempo (es muy técnico) y la paciencia tampoco va con él. Así que le llevamos un día a probar el snowboard. Fue nuestra primera toma de contacto con este mundo (porque es todo un mundo).

Lo primero que atrajo mi atención fue el vestuario empleado por los “snowers”. Anorak y pantalones anchos y caídos. Cómodos, sí, pero también diferentes a los de los esquiadores convencionales. Más atrevidos con los colores y estampados. Los accesorios, como los gorros, tampoco dejan a nadie indiferente.

Luego conocí a los profesores de snow. Sus nombres hablan por sí solos. No existen nombres comunes. Roger no es Roger. Es “Rugi”. No hay Montse; es “Monchi”, y así todos los demás. El piercing parece imprescindible: en la oreja, en la lengua, en la ceja, en la nariz … o en todos los sitios a la vez.

Finalmente, se comunican con un idioma propio.
- ¿Hace skate?
- ¿Eh? Ah … sí, sí. Va en monopatín por una pista que hay cerca de donde vivimos.
- Mamá, se llama half –me interrumpe el enano-.
La chica de recepción sonríe y prosigue:
- Bueno, si eres skater entonces eres snower. Muéstrame cómo te subes al skate.
- Vamos a ver … Bueno, para su información, su hijo es un “goofy”.

Se refiere a la colocación de los pies en la tabla. Qué pasada. No llevamos ni media hora aquí y ya me siento como en otra galaxia. Resulta que tengo un hijo skater, snower y goofy.

El estilismo y la personalidad transpiran rebeldía, ganas de hacerse notar y de dejar claro que comen aparte. Son los irreverentes del ski. Sin embargo, todo fachada. A la que rascas un poco te das cuenta que son como los demás mortales: en nuestro caso, nos topamos con unos chicos encantadores, divertidos y apasionados de su trabajo. Mi pequeño extraterrestre se lo pasó en grande con su profesora y la experiencia resultó ser todo un descubrimiento.

domingo, 2 de mayo de 2010

Día de la madre

Felicidades mamá.
Gracias, os quiero mucho. Qué mayores os habéis hecho, hijos.

Ya no sois aquellos bebés que teníamos antes …

Antes decorábamos nuestro hogar con baberos y biberones. Ahora nos invaden las consolas y los mp3. Antes íbamos al parque a jugar. Ahora os acompañamos a la pista de futbol y a la half. Antes solíamos ver a los teletubbies y a Doraemon. Ahora en la tele no salimos de Disney Channel salvo para ver a los Simpson. Antes os cantábamos el “sol solet” o “la lluna, la pruna”. Ahora enloquecemos juntos al ritmo de Ke$ha o de los Black Eyed Peas. Antes os llevábamos a la peluquería y os cortaban el pelo muy corto, con la raya a un lado. Ahora casi os arrastramos para ir a sólo repasar esas melenas que van peinadas sin rayas, todo hacia delante y a un lado, tipo Mitchel Musso. Antes os vestíamos como queríamos. Ahora vuestros pies sólo calzan Nike 6.0 y os ponéis pocas cosas que no estén etiquetadas por los señores Quiksilver, Vans, Billabong o Element.

Desde hace poco he vuelto a ser madre. Ahora tengo un nuevo bebé con el que entretenerme. No llora, me reclama en silencio. No toma mi leche, se alimenta de mis neuronas. No le cambio pañales pero me paso el día tocándole botones, modificándole y añadiéndole gadgets. No me lo sacó un médico, me lo ha indexado Google. En veinte días. Desde que lo he visto aún no se me quita la cara de lela. La misma que puse, eso sí, cuando os vi nacer. Ahora lo contemplo, os contemplo y pienso “qué bonito es ser mamá”.

miércoles, 28 de abril de 2010

Cómo ayudar a los hijos a estudiar (II)

Aquí van los otros 5 consejos que faltaban. (Este post es la continuación de Cómo ayudar a los hijos a estudiar I).





6) Marcarse un propósito. Es algo que debe salir de él. “No me levantaré de aquí hasta que…”. Debe ser claro, concreto y realista.

7) Realización. En el estudio, tener en cuenta las fases: lectura, repetición, memorización y comprobación. Para la repetición pueden probarse las técnicas que más ayuden: hacer un mapa conceptual, un esquema, subrayar. En el trabajo: recopilar los materiales, investigar, coordinar, planificar y confeccionar.

8) Motivación. Marcar el progreso visualmente es un buen refuerzo positivo, que puede complementarse con algún otro que se nos ocurra.

9) Comprobación. Debemos hacer un esfuerzo de creatividad en la comprobación. Mostremos interés en lo que nos cuentan e intentemos buscar, por ejemplo, qué aplicación puede tener en la vida real, en nuestra cotidianidad.

10) Recompensa. Una vez acabados los deberes, el estudio y/o el trabajo, buscar un premio al esfuerzo: levantarse de la silla, leer alguna cosa que nos guste, picar alguna cosa sana, escuchar dos canciones de música, ver un poco la tele o jugar una partida del juego que les gusta (o controlarlo por el tiempo dedicado, no por las partidas).

De nuevo, gracias a Juanjo Fernández Sola por su charla tan provechosa y amena sobre este tema.

viernes, 23 de abril de 2010

Els ulls blaus de Sant Jordi

Un any més. Ja hi som. El millor dia de l'any ja és aquí. Als carrers, a les botigues i a les escoles es respira aroma de catalanisme, de nació, de cultura. El dia llueix de poesia, de bellesa, de tendresa, d'amor. L'emoció ens toca suament a tots, de sobte, com ho fan les onades quan arriben a la vora del mar, al veure que tanta i tanta gent comparteix el mateix sentiment, el mateix ritual de romanticisme. Quedem al migdia, al lloc de sempre. Fem un entrepà, passejem per la Rambla, mirem els llibres, em regales la rosa, comentem l'ambient, ens fem un petó. Fem una parada, comprem un gelat, seguim passejant. Malgrat tot, petits detalls fan que cada any sigui diferent. Avui, arribo a plaça Catalunya i veig un grup de gent gran que s'amuntega. Deu haver-hi algú conegut. M'hi acosto. Efectivament. És en Josep Cuní. Em fa gràcia veure'l en persona. Cada dia a la tele però avui el tinc davant meu. Els seus ulls blaus m'impacten. Des de casa no ho sembla, que siguin tan blaus. "La Pilar deu anar de bòlid" penso dins meu. La gent li parla, ell contesta amb amabilitat i paciència. Alguns li demanen fer-se fotos. Un senyor se li acosta. Amb veu tremolosa li diu alguna cosa. Tot fa semblar que no es coneixen. S'agafen pels braços. El senyor li explica alguna cosa a cau d'orella. Es miren als ulls i en Cuní, emocionat i contingut, li fa una abraçada i un suau pessic a la galta. L'escena em commou. Passa una estona. Ara veig l'Eloi, l'home del temps. Caram, també blaus? Els de l'Helena ja ho sabem que en són, de blaus. Es menjen la pantalla de plasma. Però els d'en Cuní i els de l'Eloi ... no m'hi havia fixat. Les dues del migdia. Homes dels ulls blaus increïbles: us he de deixar. Arriba el meu cavaller. No es diu Jordi i no porta llança ni cavall. No li calen. Ell, amb els seus ulls verds, imponents i poderosos, ja conquereix cada dia a la seva princesa. Se m'acosta, em fa un petó i em somriu. Què passa? Res, que m'agrada el color del dia de Sant Jordi. El vermell de les roses, el verd dels arbres, el groc i vermell de les senyeres als balcons, el verd dels teus ulls ... i el blau d'Els matins.

jueves, 22 de abril de 2010

Cómo ayudar a los hijos a estudiar (I)

Este mes asistí a una charla organizada por la Asociación de Padres y Madres de las Escuelas del municipio donde vivo. La impartía Juanjo Fernández Sola, profesor y miembro del Departamento Pedagógico de la Fundación Escola Cristiana de Catalunya. La charla se enfocaba en cómo podemos ayudar los padres a nuestros hijos a la hora de estudiar y de hacer los deberes del colegio. A parte de interesante y amena pudimos irnos de allí con algunas pautas útiles para aplicar que, por cierto, nada tienen que ver con la orientación religiosa de cada uno. Aquí comento algunas de las que Juanjo Fernández expuso, para quien pueda interesarle.

Un apunte previo
Nuestros hijos, “los niños del tercer milenio”, como leí recientemente en una interesante entrevista de "la Contra" de la Vanguardia, son niños que han nacido en un entorno muy diferente al de su generación precedente. Ya sólo por las nuevas tecnologías de hoy en día y el acceso a la información que no teníamos antes, ellos nacen con una inteligencia emocional superior. Tienen una sensibilidad, una intuición y unas capacidades en general mayores que las que teníamos sus padres a la misma edad y pienso que no podemos educarles de la misma manera que nos educaron a nosotros. Lo comento porque Juanjo nos dio un consejo para cuando nuestros hijos nos planteen por qué tienen que estudiar. Y no vale el que “si no, no tendrás un futuro” o “no te ganarás la vida” o “no harás nada de bueno en esta vida si no estudias”. Por no hablar del “porque sí y punto” o “porque lo digo yo”. Pésimos y desfasados. Son argumentos que no motivan positivamente y son muchos los niños que hoy en día, a edad temprana, nos plantan cara exponiéndonos cómo se cuestionan determinadas cosas que nos dejan de piedra y debemos encontrar para ellos una argumentación que les motive, porque eso será lo que les mueva a hacer las cosas. Mejor hacerles ver que es importante que estudien para hacer crecer su talento y poder ponerlo a disposición de los demás, cosa que les va a llenar de orgullo y satisfacción.

10 Consejos
Aquí van los cinco primeros consejos:

1) En clase. Destacar la importancia de estar atento, participar y preguntar las dudas. Es importante asistir a clase, ser puntual, llevar el material a punto y los trabajos hechos.
2) Organización del tiempo (en casa). Es importante hacerse un plan de estudio (ayudémosles) en el que puedan organizarse y distribuirse el tiempo. Debe haber tiempo para todo: para el estudio, los trabajos, las actividades extraescolares, el ocio y los momentos de descanso. El plan de estudio debe de ser personal, realista, flexible, escrito y visible.
3) Organización del espacio (en casa). Contar en la habitación con un espacio suficientemente iluminado y tranquilo. Eso implica que NO música, NO televisión, NO ordenador, NO móvil y NO hermanos en la habitación a la hora de estudiar. Sobre el ordenador, es una decisión acertada que en casa sólo haya uno y que se ubique en una sala común, en un lugar que sea de paso (por ejemplo, el comedor). No para estar todo el rato controlando pero sí porque es un lugar en el que en cualquier momento puedes mirar.
4) Elementos del espacio de trabajo. Una mesa de trabajo grande, un espacio limpio que no esté repleto de cosas. Es buena idea disponer de una tabla de corcho, en la que pueden estar su HORARIO y su PLAN DE ESTUDIO. Allí también pueden poner sus fotografías personales o alguna cosa que sea importante para ellos, no olvidemos que es SU espacio. También alguna estantería en la que hayan unos diccionarios básicos de castellano, catalán e inglés, para que no se tengan que levantar al salón a buscar la superenciclopedia cuando necesiten consultar algo.
5) Situarse y prepararse. Ayudémosles en que tengan claro qué deben hacer y qué necesitan para hacerlo. Para ello necesitaremos ojear su agenda escolar. Tengamos claro nosotros que es una agenda del colegio, no un diario personal, así que no debemos tener reparos en pedirles que nos la enseñen, en mirarla y en preguntarles. Seguidamente, distribuirse el trabajo a realizar.

(Para ver los otros cinco consejos que faltan clica aquí).
Juanjo, gracias por tu tiempo y por tus aportaciones. Creo que hablo en nombre de todos los que asistimos cuando digo que nos fueron muy útiles, de verdad.