miércoles, 28 de abril de 2010

Cómo ayudar a los hijos a estudiar (II)

Aquí van los otros 5 consejos que faltaban. (Este post es la continuación de Cómo ayudar a los hijos a estudiar I).





6) Marcarse un propósito. Es algo que debe salir de él. “No me levantaré de aquí hasta que…”. Debe ser claro, concreto y realista.

7) Realización. En el estudio, tener en cuenta las fases: lectura, repetición, memorización y comprobación. Para la repetición pueden probarse las técnicas que más ayuden: hacer un mapa conceptual, un esquema, subrayar. En el trabajo: recopilar los materiales, investigar, coordinar, planificar y confeccionar.

8) Motivación. Marcar el progreso visualmente es un buen refuerzo positivo, que puede complementarse con algún otro que se nos ocurra.

9) Comprobación. Debemos hacer un esfuerzo de creatividad en la comprobación. Mostremos interés en lo que nos cuentan e intentemos buscar, por ejemplo, qué aplicación puede tener en la vida real, en nuestra cotidianidad.

10) Recompensa. Una vez acabados los deberes, el estudio y/o el trabajo, buscar un premio al esfuerzo: levantarse de la silla, leer alguna cosa que nos guste, picar alguna cosa sana, escuchar dos canciones de música, ver un poco la tele o jugar una partida del juego que les gusta (o controlarlo por el tiempo dedicado, no por las partidas).

De nuevo, gracias a Juanjo Fernández Sola por su charla tan provechosa y amena sobre este tema.

viernes, 23 de abril de 2010

Els ulls blaus de Sant Jordi

Un any més. Ja hi som. El millor dia de l'any ja és aquí. Als carrers, a les botigues i a les escoles es respira aroma de catalanisme, de nació, de cultura. El dia llueix de poesia, de bellesa, de tendresa, d'amor. L'emoció ens toca suament a tots, de sobte, com ho fan les onades quan arriben a la vora del mar, al veure que tanta i tanta gent comparteix el mateix sentiment, el mateix ritual de romanticisme. Quedem al migdia, al lloc de sempre. Fem un entrepà, passejem per la Rambla, mirem els llibres, em regales la rosa, comentem l'ambient, ens fem un petó. Fem una parada, comprem un gelat, seguim passejant. Malgrat tot, petits detalls fan que cada any sigui diferent. Avui, arribo a plaça Catalunya i veig un grup de gent gran que s'amuntega. Deu haver-hi algú conegut. M'hi acosto. Efectivament. És en Josep Cuní. Em fa gràcia veure'l en persona. Cada dia a la tele però avui el tinc davant meu. Els seus ulls blaus m'impacten. Des de casa no ho sembla, que siguin tan blaus. "La Pilar deu anar de bòlid" penso dins meu. La gent li parla, ell contesta amb amabilitat i paciència. Alguns li demanen fer-se fotos. Un senyor se li acosta. Amb veu tremolosa li diu alguna cosa. Tot fa semblar que no es coneixen. S'agafen pels braços. El senyor li explica alguna cosa a cau d'orella. Es miren als ulls i en Cuní, emocionat i contingut, li fa una abraçada i un suau pessic a la galta. L'escena em commou. Passa una estona. Ara veig l'Eloi, l'home del temps. Caram, també blaus? Els de l'Helena ja ho sabem que en són, de blaus. Es menjen la pantalla de plasma. Però els d'en Cuní i els de l'Eloi ... no m'hi havia fixat. Les dues del migdia. Homes dels ulls blaus increïbles: us he de deixar. Arriba el meu cavaller. No es diu Jordi i no porta llança ni cavall. No li calen. Ell, amb els seus ulls verds, imponents i poderosos, ja conquereix cada dia a la seva princesa. Se m'acosta, em fa un petó i em somriu. Què passa? Res, que m'agrada el color del dia de Sant Jordi. El vermell de les roses, el verd dels arbres, el groc i vermell de les senyeres als balcons, el verd dels teus ulls ... i el blau d'Els matins.

jueves, 22 de abril de 2010

Cómo ayudar a los hijos a estudiar (I)

Este mes asistí a una charla organizada por la Asociación de Padres y Madres de las Escuelas del municipio donde vivo. La impartía Juanjo Fernández Sola, profesor y miembro del Departamento Pedagógico de la Fundación Escola Cristiana de Catalunya. La charla se enfocaba en cómo podemos ayudar los padres a nuestros hijos a la hora de estudiar y de hacer los deberes del colegio. A parte de interesante y amena pudimos irnos de allí con algunas pautas útiles para aplicar que, por cierto, nada tienen que ver con la orientación religiosa de cada uno. Aquí comento algunas de las que Juanjo Fernández expuso, para quien pueda interesarle.

Un apunte previo
Nuestros hijos, “los niños del tercer milenio”, como leí recientemente en una interesante entrevista de "la Contra" de la Vanguardia, son niños que han nacido en un entorno muy diferente al de su generación precedente. Ya sólo por las nuevas tecnologías de hoy en día y el acceso a la información que no teníamos antes, ellos nacen con una inteligencia emocional superior. Tienen una sensibilidad, una intuición y unas capacidades en general mayores que las que teníamos sus padres a la misma edad y pienso que no podemos educarles de la misma manera que nos educaron a nosotros. Lo comento porque Juanjo nos dio un consejo para cuando nuestros hijos nos planteen por qué tienen que estudiar. Y no vale el que “si no, no tendrás un futuro” o “no te ganarás la vida” o “no harás nada de bueno en esta vida si no estudias”. Por no hablar del “porque sí y punto” o “porque lo digo yo”. Pésimos y desfasados. Son argumentos que no motivan positivamente y son muchos los niños que hoy en día, a edad temprana, nos plantan cara exponiéndonos cómo se cuestionan determinadas cosas que nos dejan de piedra y debemos encontrar para ellos una argumentación que les motive, porque eso será lo que les mueva a hacer las cosas. Mejor hacerles ver que es importante que estudien para hacer crecer su talento y poder ponerlo a disposición de los demás, cosa que les va a llenar de orgullo y satisfacción.

10 Consejos
Aquí van los cinco primeros consejos:

1) En clase. Destacar la importancia de estar atento, participar y preguntar las dudas. Es importante asistir a clase, ser puntual, llevar el material a punto y los trabajos hechos.
2) Organización del tiempo (en casa). Es importante hacerse un plan de estudio (ayudémosles) en el que puedan organizarse y distribuirse el tiempo. Debe haber tiempo para todo: para el estudio, los trabajos, las actividades extraescolares, el ocio y los momentos de descanso. El plan de estudio debe de ser personal, realista, flexible, escrito y visible.
3) Organización del espacio (en casa). Contar en la habitación con un espacio suficientemente iluminado y tranquilo. Eso implica que NO música, NO televisión, NO ordenador, NO móvil y NO hermanos en la habitación a la hora de estudiar. Sobre el ordenador, es una decisión acertada que en casa sólo haya uno y que se ubique en una sala común, en un lugar que sea de paso (por ejemplo, el comedor). No para estar todo el rato controlando pero sí porque es un lugar en el que en cualquier momento puedes mirar.
4) Elementos del espacio de trabajo. Una mesa de trabajo grande, un espacio limpio que no esté repleto de cosas. Es buena idea disponer de una tabla de corcho, en la que pueden estar su HORARIO y su PLAN DE ESTUDIO. Allí también pueden poner sus fotografías personales o alguna cosa que sea importante para ellos, no olvidemos que es SU espacio. También alguna estantería en la que hayan unos diccionarios básicos de castellano, catalán e inglés, para que no se tengan que levantar al salón a buscar la superenciclopedia cuando necesiten consultar algo.
5) Situarse y prepararse. Ayudémosles en que tengan claro qué deben hacer y qué necesitan para hacerlo. Para ello necesitaremos ojear su agenda escolar. Tengamos claro nosotros que es una agenda del colegio, no un diario personal, así que no debemos tener reparos en pedirles que nos la enseñen, en mirarla y en preguntarles. Seguidamente, distribuirse el trabajo a realizar.

(Para ver los otros cinco consejos que faltan clica aquí).
Juanjo, gracias por tu tiempo y por tus aportaciones. Creo que hablo en nombre de todos los que asistimos cuando digo que nos fueron muy útiles, de verdad.

lunes, 12 de abril de 2010

Bodies, the Exhibition

Algunos vieron polémica, escándalo o inmoralidad. Desde mi humilde visión de madre que fue con su hijo de siete años, yo vi una oportunidad única de conocer el cuerpo humano por dentro, como jamás había visto antes y difícilmente podré ver en mucho tiempo (la exposición fue temporal e itinerante). Los huesos, los músculos, los nervios, los órganos, los tejidos ... Me sirvió también para compartir conversaciones con mi hijo sobre la donación de órganos o del propio cuerpo a la ciencia, la conservación del cuerpo una vez las personas mueren, la influencia del tabaco en los pulmones (se puede comparar un pulmón sano con uno de persona fumadora). Me sorprendí con curiosidades como lo grande que es nuestro hígado (pesa alrededor de 1,6 Kg). O cómo es la médula ósea. Muy interesante y recomendable, para la próxima vez que vuelva a estar la exposición en Barcelona.

Actualización 17/11/2014. Parece que la exposición vuelve a estar en Barcelona! Del 7 de Noviembre de 2014 al 12 de Abril de 2015 en el Centro Comercial Las Arenas de la Plaza España, esta vez bajo el nombre Human Bodies: the Exhibition.

Más información: http://www.humanbodies.eu/

Mi primera clase de pilates

"Haz hoy una clase de prueba” - me dice la responsable del gimnasio. “No, es que no me va bien ... no voy depilada, sabes?” - le susurro esbozando una sonrisa de complicidad. Uff, suerte que no era un hombre, si no, a ver qué excusa improviso. “No pasa nada, ponte pantalón de chándal, todos van así”. OK.

Llego a casa y saco del armario mi pantalón de chándal. Pantalón azul marino, marca “Dunlop”, de cuando hacía tenis a los 15. Por suerte mantengo la línea y me caben. Saco una camiseta (la única que corre por mi armario aún). Gris, de unos amigos que me la trajeron hace mil años de San Francisco. Y llego al gimnasio. Cojo colchoneta y empezamos. Ocho chicas y el raro (o sea, un hombre) detrás del profesor y todos mirando hacia el gran espejo. ¡¡¡Horror!!! Todas van tan sexys, con sus mallas y camisetas ajustadas. “Iré de compras en cuanto acabe la clase y me equiparé con ropa moderna”. “Vaya, mi “Dunlop” tiene un pedazo agujero en el bolsillo izquierdo ... ostras, en casa no me he dado cuenta. La camiseta gris está hecha polvo, definitivamente la tengo que retirar”.

“Y empezamos con dejandred”, dice el profe. La palabra no me deja indiferente. Además de desconocerla, me provoca risa. Me recuerda al humorista Chiquito de la Calzada. Así que miro al profesor a ver cómo se hace. “Y ahora lentamente, cúbito supino, vamos bajando”. Vaya con el lenguaje. Todo un mundo. “Piernas abiertas y flexionamos hacia delante hasta tocarnos las puntas de los pies” ... ¿¿Cóoooomo?? Yo no puedo, por mucho que empujo ¡las manos apenas me llegan a los tobillos! Qué vergüenza, las demás sí que llegan. Y muchas son ya mayorcitas. Intento darme ánimos yo misma: “Nunca has sido muy flexible, Meri. Así que no te traumatices ahora por esto. Esto no es cosa de la edad, sino de la anatomía de cada uno”.

¡Ay! Haciendo el esfuerzo hacia delante he notado un pellizco doloroso en el abdomen. Bueno, esa es la descripción que ha usado el profesor cuando me ha mirado después de oír mi “ay”. En realidad es la manera elegante de decirme que se me han montado los michelines de la barriga uno encima de otro. Y eso duele. Física y psíquicamente. Claro, la falta de deporte y el haber parido a dos hijos, es lo que tiene. Y eso que hasta ahora siempre había estado muy orgullosa del tipillo que se me quedó después de los partos. Pero no hay nada más traicionero que un espejo que ocupa toda la pared, en el que no debes dejar de mirarte y, sin evitarlo, también miras (y comparas) con los demás. Definitivamente he vivido engañada por los halagos de mi pareja, que al final me lo hicieron creer. Pero la realidad es que tengo cuerpo de mamá. “Meeeriii, la espalda completamente recta” se oye de repente en medio de la clase. Vaya, es que con todos estos pensamientos trascendentales ya me había despistado. Concentración. La clave de todo es concentración. Y para ello, nada mejor que la música que nos ponen. Cierras los ojos y te dejas llevar. A algunas les entra tal trance que parece que esos indios que cantan los tengan al lado, y se encuentren todas allá arriba en las montañas nevadas, con las pieles abrigadas, formando un círculo y fumando las pipas de la paz.

A pesar de todo, esto del pilates empieza a gustarme. Sobre todo ahora que ya me he aprendido las “palabras clave” para cuando me preguntan “¿oye, y qué tal eso del pilates?” “Superbien”, yo contesto. Y pongo el piloto automático: “En realidad, es la gimnasia de toda la vida: practicas estiramientos, movilidad articular y fuerza”. Queda bien, ¿no? Al menos, todos los que me preguntan se quedan impresionados con mi respuesta. Eso sí, siempre salgo de la clase con algún dolor: un día son las cervicales, otro día las lumbares. Pero es bueno, invierto en salud. Creo que de eso ya me han convencido. De lo que no acabo de estar muy convencida es de unirme al grupo en ese aplausillo que le dedican todas al profesor al final de la clase. Es una mariconada que me cuesta, me cuesta (con perdón de los gays, que merecen todo mi respeto). En fin, supongo que algún día acabaré sucumbiendo a todo: a los indios, a la levitación y al aplauso final. ¡Viva Pilates!.

viernes, 9 de abril de 2010

¿Vas en metro?

Nos conocimos allí donde la línea verde finaliza su recorrido. Compartimos clases y apuntes, sin saber que la vida nos deparaba mucho más. Al final del día todos se apresuraban en salir. Nosotros nos movíamos con disimulo pero ambos controlábamos perfectamente dónde estaba cada uno. Teníamos el claro objetivo de coincidir en la salida. Y una vez allí, tu invitación venía servida en bandeja de plata: una pregunta, con tres palabras, que bastaba para iluminar nuestras caras mientras sentíamos cómo la química hacía su curso.

Esos pequeños viajes de vuelta a casa se llenaron de grandes conversaciones. Ellas fueron las responsables de despertar algo más fuerte en nuestro interior. Pusimos en común nuestra inocencia y nuestra inexperiencia para fundirnos juntos en el descubrimiento del amor y de la pasión. Nuestra conexión crecía día a día, construyendo una complicidad que todavía hoy alimenta esa química.

Validaste unos cuantos billetes antes de llegar a mi corazón pero una vez lo conseguiste, tus ojos verdes de ciencia ficción, como cantan los de Amaral en su canción, se encargaron de atraparme para siempre. Aún hoy, veinte años más tarde, siguen pareciéndome increíbles. Se rodean de lo que los demás llaman arrugas, mientras para mí son líneas de expresión en la tez que reflejan la madurez y la evolución de tu inquieto espíritu. No puedo evitar que sigan pulverizándome cada vez que hablas conmigo más de diez segundos seguidos.

Desde entonces hemos trazado un largo camino. Nuestros proyectos viajan en ese mismo vagón y a nuestro tren particular se han incorporado ahora dos pequeños individuos que nos acompañan a todas partes. Nuestro trayecto acumula miles de vivencias pero ese instante sigue estando tan presente en nuestras vidas … ¿Por qué será que disfrutamos tanto rememorándolo? Me gusta cuando te acercas, me miras, me cuentas … y entonces mi cara se ladea, mis cejas se arquean y mi sonrisa me acompaña mientras ahora soy yo quien interrumpe tu discurso para recordarte cómo empezó todo… “¿Vas en metro?”.