lunes, 27 de diciembre de 2010

Vuelta al trabajo

Madrugones. Canguros. Prisas. Atascos. Nervios. Cansancio. Pero se presentó una buena oportunidad y me dio miedo dejarla escapar. Así que llegó la hora de volver a trabajar. Oficina, jefes, compañeros. Y estudios de viabilidad, propuestas técnicas, análisis, diagnóstico, conclusiones, recomendaciones, planes estratégicos, presentaciones. Hubo un tiempo en que dije basta. Basta de consultoría, basta de marketing, basta de metodología. Miraba adelante y no me veía el resto de mi vida laboral trabajando para que las empresas vendieran más. ¿A esto he venido yo en esta vida?. Me asusté y quise parar. Quise explorar nuevas alternativas, buscar otro camino. Pero no encontré ninguno. Me guste o no, me he preparado para esto. Y sólo he trabajado en esto. Así que he vuelto a poner el pie sobre el mismo trayecto por el que empecé a caminar hace dieciocho años y del que nunca me he apartado. Y lo he hecho con ilusión pero también con recelo, rezando para que no vuelva esa voz que un día me dijo "por aquí ya no".

Un día, cuando estudiaba en la universidad, vino a dar una conferencia Lluís Bassat. En aquella época, la fantasía de cualquier alumno que estubiera allí escuchándole, en el Aula Magna de la Facultad de Económicas, era poder entrar a trabajar en el depacho de una persona como él. Un hombre de éxito empresarial, dedicado al mundo del marketing y de la publicidad. Nos contó una anécdota de cómo entró a trabajar para él un chico que un día le envió un currículum. No recuerdo si fue en la carta de presentación o en la entrevista, el chico le dijo a Lluís Bassat que él nunca volvía a casa por el mismo camino. Y fue aquella frase la que le valió el puesto de trabajo. Imagino que debió haber una señal, algún razonamiento que le llevó a la conclusión de que aquel chico era una persona creativa que merecía la oportunidad. Desde entonces, nunca he vuelto a casa por el mismo camino. Y cuando doy volantazo a la derecha, todavía se me escapa la sonrisa mientras retumba siempre en mi cabeza la misma frase: "soy de marketing". Me pasa, no puedo evitarlo. Pero tengo mis dudas sobre si me gusta ser así, sobre si quiero dedicarme a esto el resto de mi vida. Por lo pronto, me voy a dedicar a ello un poquito más (exactamente seis meses, la duración de este proyecto). Así que de momento me dejo llevar por las circunstancias que me han conducido a mi nuevo puesto de trabajo ... Ojalá me vaya todo bien.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Al meu germà

El cel, el meu cel,
quin univers de vida!
M'aclapara i em fascina.

Si plou i es vesteix de gris,
escampa ombres de tristesa,
però si es blau i llis,
em relaxa i m'il.lumina,
el cel, em dona vida.

I quan és de nit,
quina meravella!
em deleita amb una sola estrella.

I amunt el tinc,
canviant i compartit,
però el cel, el meu cel,
allà està, sempre està ...
com el meu germà.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Entre lobos

Basada en el libro que recomendé hace unos días (He jugat amb els llops), se ha estrenado la película Entre Lobos. También la recomiendo, aunque nadie espere ver el libro trasladado a la pantalla. En todo caso, se ha elaborado un guión cinematográfico basado en el libro, al que se le ha añadido una trama de bandoleros que no aparece en la historia original. Es lógico. Para que la película tenga gancho, algo más tenían que pensar porque muchas de las cosas que se narran en el libro son materialmente imposibles de trasladar a la pantalla.

Así que el trasfondo es el mismo: la historia de un niño que vivió solo en las montañas durante mucho tiempo. Pero los matices y los detalles son distintos. Aunque insisto: recomiendo tanto el libro como la película (además, por ese orden). Hay algunos momentos de intensa emotividad y vale la pena ver el papelazo del niño que interpreta a Marcos. Lo hace muy bien. También merece la pena ver a Juan José Ballesta encarnando al niño cuando ya se hace mayor. Su aparición es tardía y de menos duración pero alegra la vista de cualquier mujer. Superatractivo, incluso desaliñado, con la barba y el pelo largo y sucio y vestido con pieles de animales. Suerte tuvo de toparse con lobos salvajes y no conmigo hace veinte años, porque entonces sí que hubiera acabado devorado :-) !!