miércoles, 26 de mayo de 2010

Más de poesía

ARMAS DE SEDUCCIÓN
Qué es lo que vos sois de merecer?
Una compañía fiel en el camino?
O una locura que irrumpa en vuestro destino?

Si buscáis un estímulo permanente,
hacedle ver lo que valéis,
el sabio que penetre en su mente,
nada más necesitará.
Risas, ternura, buen temple,
quién se resistirá?

Mas si el deseo queréis arrancar,
hacerdle ver lo que tenéis.
Mostrad con descaro y alevosía
ese secreto que sólo vos sabéis.

martes, 25 de mayo de 2010

Va de poesía

MATRIMONIO
Un trayecto compartido
que se inicia convencido
se recorre desprevenido
y se mantiene con la ilusión.

Hallas piedras en el camino
confía el rumbo a la razón
y deja sentir a tu corazón
pues lejos de perturbar tu destino
sólo hacen más fuertes la unión.

ADÉU
Al principi, un cop
Després, el record
Però passen els dies i m'adono que
no ets més lluny, sino molt a prop
perquè et duc
al meu cor.

martes, 18 de mayo de 2010

Memoria

Ayer, como cada lunes, fui a visitar a mi abuelo a la residencia. Allí coincidí con mi madre. Nos sentamos los tres juntos alrededor de una mesa. En medio de las conversaciones que tenemos con él, mi madre inició un pequeño diálogo a dos conmigo.
- El otro día leí una poesía que me gustó.
- ¿Ah sí?
- Sí … decía así:
Hola, padre (…)
¿me conoces, padre? (…)
Tu mirada es como la mar en calma
como una montaña lejana
como ese tren en marcha
sin ninguna parada.
Hola, padre (…)
¿me conoces, padre? (…)
- Es muy bonita.
- ¿En serio? ¿Te gusta?
- Sí.
- ¿Se entiende?
- Bueno … supongo que es el sentimiento de un hijo hacia su padre cuando ve cómo el alzheimer va devorando su memoria.
- Exacto. ¿Y de verdad que te gusta?
- Que sí, mamá. ¿Por qué?
- Es mía.
- ¿Qué me dices? La tienes que enviar a La Vanguardia, ahora están haciendo su concurso e-poemas.
- Lo sé. Quiero enviarla. Pero con un pseudónimo. No se lo cuentes a nadie, ¿vale? Si me la publican ya lo diré.
- Ahora entiendo de dónde me viene la vena literaria.
- (Mi madre sonríe) Puede ser, sí. ¿Sabías que de niña escribía cuentos y se los contaba a mi tío? Era el único que me los escuchaba…

A veces crees que a cierta edad tus padres ya no te pueden sorprender. Que conoces todo acerca de ellos. Y un día te sueltan perlas como ésta …
Mamá, no te escondas. No te avergüences. Tu poema es muy bonito. ¿Cómo puede ser, si no, algo que nace de lo más profundo del corazón?. Deja que yo sí lo publique, que utilice mi blog como altavoz y lo propague a los cuatro vientos. Y que diga con orgullo que este impulso tan entrañable que has sentido tiene nombre y apellidos. Rosa Galera Peris escribió este poema que al final tituló Memoria. Y no te preocupes si se publica en el periódico o no. Sólo que una sola persona con tu mismo sufrimiento, con el mismo amor hacia su padre que tú, aterrice en esta página y se reconforte con estas palabras, sienta que no está sólo y que otros comparten sus mismos sentimientos … ¿no habrá valido la pena?

lunes, 3 de mayo de 2010

Snowboard, todo un mundo

A sus siete años ya tiene muy claro los deportes con los que sintoniza: surf, skate, snow. Deportes muy afines a la forma de ser que ya se perfila en él a su corta edad: atrevido, divertido, desenfadado, movido, ágil y rebelde.

Había probado antes con el ski pero es un deporte que requiere tiempo (es muy técnico) y la paciencia tampoco va con él. Así que le llevamos un día a probar el snowboard. Fue nuestra primera toma de contacto con este mundo (porque es todo un mundo).

Lo primero que atrajo mi atención fue el vestuario empleado por los “snowers”. Anorak y pantalones anchos y caídos. Cómodos, sí, pero también diferentes a los de los esquiadores convencionales. Más atrevidos con los colores y estampados. Los accesorios, como los gorros, tampoco dejan a nadie indiferente.

Luego conocí a los profesores de snow. Sus nombres hablan por sí solos. No existen nombres comunes. Roger no es Roger. Es “Rugi”. No hay Montse; es “Monchi”, y así todos los demás. El piercing parece imprescindible: en la oreja, en la lengua, en la ceja, en la nariz … o en todos los sitios a la vez.

Finalmente, se comunican con un idioma propio.
- ¿Hace skate?
- ¿Eh? Ah … sí, sí. Va en monopatín por una pista que hay cerca de donde vivimos.
- Mamá, se llama half –me interrumpe el enano-.
La chica de recepción sonríe y prosigue:
- Bueno, si eres skater entonces eres snower. Muéstrame cómo te subes al skate.
- Vamos a ver … Bueno, para su información, su hijo es un “goofy”.

Se refiere a la colocación de los pies en la tabla. Qué pasada. No llevamos ni media hora aquí y ya me siento como en otra galaxia. Resulta que tengo un hijo skater, snower y goofy.

El estilismo y la personalidad transpiran rebeldía, ganas de hacerse notar y de dejar claro que comen aparte. Son los irreverentes del ski. Sin embargo, todo fachada. A la que rascas un poco te das cuenta que son como los demás mortales: en nuestro caso, nos topamos con unos chicos encantadores, divertidos y apasionados de su trabajo. Mi pequeño extraterrestre se lo pasó en grande con su profesora y la experiencia resultó ser todo un descubrimiento.

domingo, 2 de mayo de 2010

Día de la madre

Felicidades mamá.
Gracias, os quiero mucho. Qué mayores os habéis hecho, hijos.

Ya no sois aquellos bebés que teníamos antes …

Antes decorábamos nuestro hogar con baberos y biberones. Ahora nos invaden las consolas y los mp3. Antes íbamos al parque a jugar. Ahora os acompañamos a la pista de futbol y a la half. Antes solíamos ver a los teletubbies y a Doraemon. Ahora en la tele no salimos de Disney Channel salvo para ver a los Simpson. Antes os cantábamos el “sol solet” o “la lluna, la pruna”. Ahora enloquecemos juntos al ritmo de Ke$ha o de los Black Eyed Peas. Antes os llevábamos a la peluquería y os cortaban el pelo muy corto, con la raya a un lado. Ahora casi os arrastramos para ir a sólo repasar esas melenas que van peinadas sin rayas, todo hacia delante y a un lado, tipo Mitchel Musso. Antes os vestíamos como queríamos. Ahora vuestros pies sólo calzan Nike 6.0 y os ponéis pocas cosas que no estén etiquetadas por los señores Quiksilver, Vans, Billabong o Element.

Desde hace poco he vuelto a ser madre. Ahora tengo un nuevo bebé con el que entretenerme. No llora, me reclama en silencio. No toma mi leche, se alimenta de mis neuronas. No le cambio pañales pero me paso el día tocándole botones, modificándole y añadiéndole gadgets. No me lo sacó un médico, me lo ha indexado Google. En veinte días. Desde que lo he visto aún no se me quita la cara de lela. La misma que puse, eso sí, cuando os vi nacer. Ahora lo contemplo, os contemplo y pienso “qué bonito es ser mamá”.