sábado, 11 de abril de 2026

El cuadro favorito de los finlandeses

En 2006, el Museo de Arte Ateneum de Helsinki llevó a cabo una encuesta para saber cuál era el cuadro favorito de los finlandeses. El escogido fue El ángel herido, pintado en 1903 por el pintor simbolista Hugo Simberg, convirtiéndose así en el "cuadro nacional" de Finlandia.
 

En él, dos jóvenes vestidos con ropa sobria y oscura llevan en una camilla a una niña angelical de melena rubia y vestida de blanco, que tiene los ojos vendados y las alas ensangrentadas. Los colores de los chicos contrastan con la luz que emana ese pequeño ángel femenino.

En su momento, la elección de la pintura de Simberg entre las más de 4.000 que tenía el museo en aquel momento cogió por sorpresa a todo el mundo, incluida a la directora del museo (*). ¿Qué tenía este cuadro para haber resultado el ganador?

Para entender los motivos, se puede analizar el contexto en el que se pintó este cuadro desde una triple perspectiva: histórica, artística y de la propia vida del autor.

Contexto histórico

Entre el siglo XII y 1809 Finlandia pertenece al Reino de Suecia. Se introduce el cristianismo, el sistema legal y administrativo es sueco y la élite y la administración usan sueco como lengua (por eso todavía hoy es lengua oficial en Finlandia).

Entre 1809 y 1917, tras la guerra entre Suecia y Rusia, Finlandia pasa a ser el Gran Ducado de Finlandia dentro del Imperio ruso. Los rusos permiten bastante autonomía (parlamento propio, moneda propia durante un tiempo, desarrollo cultural propio). En ese periodo nace el movimiento nacional finlandés. 

Así pues, la identidad finlandesa moderna se formó entre dos influencias muy distintas: las instituciones y cultura heredadas de Suecia y la presión política del Imperio ruso. Ese equilibrio ayudó a que surgiera una fuerte necesidad de definir una cultura propia, donde el arte, la literatura y el paisaje jugaron un papel muy importante.


Contexto artístico

A finales del siglo XIX en Europa hay muchos cambios y a nivel cultural y artístico nacen corrientes que rompen con lo académicamente establecido. En la pintura, el Naturalismo (representación de la realidad observada, paisajes, historia, religión), da paso al Impresionismo (donde se pinta lo que el ojo percibe) y Post- Impresionismo (se pinta lo que la mente interpreta), con corrientes a partir de ahí como el Simbolismo (se representan ideas, mitos, estados espirituales) y el Expresionismo (se pinta lo que el alma siente, se deforma la realidad para expresar emociones internas). 

Muchos artistas e intelectuales finlandeses querían reforzar una identidad cultural propia frente a Rusia. Lo hicieron a través de mitología finlandesa, paisajes del país, símbolos espirituales y folklore. Un ejemplo muy claro es el pintor Akseli Gallen-Kallela, que ilustró escenas del Kalevala, el gran poema épico nacional finlandés.

Simberg (Finlandia, 1873-1917) es un caso un poco distinto. No pinta mitología nacional directamente como Gallen-Kallela, no hay ningún símbolo patriótico evidente en sus cuadros, Y la gente, los paisajes y las criaturas místicas de la campiña finlandesa que aparecen como protagonistas en algunas de sus obras siempre se plantean desde un punto de vista sombrío, inquietante, en el que la muerte parece ensombrecer el lienzo. Pero aportan algo muy importante a la identidad cultural finlandesa, justo en un momento de plena construcción de identidad nacional: los paisajes melancólicos del norte, silencio y espiritualidad, relación íntima con la naturaleza, mezcla de vida, muerte y misterio. Todo eso refleja la sensibilidad cultural finlandesa.

Por eso obras como El ángel herido terminaron siendo vistas como algo profundamente "finlandés", aunque el artista no pretendiera hacer propaganda nacional. De hecho, los encuestados aseguraron que uno de los motivos que les incitó a elegir esta pintura, y no alguna de los maestros más clásicos y luminosos como Albert Edelfelt o Akseli Gallen-Kallela, ambos mentores de Simberg, era precisamente "por la melancolía que transmitía el paisaje". 


Contexto del autor

A pesar de que el pintor jamás quiso dar su propia interpretación del cuadro porque no quería condicionar la imaginación de sus espectadores, se sabe que, tras la muerte de su madre en 1897, sufrió una grave crisis nerviosa que acabó derivando en una meningitis por la que estuvo mucho tiempo ingresado en el hospital.

Al salir, pintó El ángel herido (The Wounded Angel), convirtiéndose en un símbolo de su fortaleza y recuperación. Algo que recuerda un poco al sisu, esa mezcla de fuerza interior, coraje, determinación y resiliencia que define el carácter de los finlandeses para superar las adversidades y que llevan muy interiorizado.

El ángel herido era la pintura favorita del autor, de la que estaba más orgulloso y también la más exitosa. Él mismo se sorprendió de la grata acogida que tuvo la obra entre los círculos artísticos de la época. "Gallen (Akseli Gallen Kallela) está tan emocionado que apenas puedo tomarle en serio. Sus primeras palabras fueron los mayores halagos a mi trabajo. Dice que irradia paz y armonía como ninguna otra obra de la exposición. Incluso (Albert) Edelfelt me dijo cosas bonitas", escribió el pintor a su hermana Blenda en una carta.

El mismo autor que pintó el cuadro preferido de los finlandeses pintó unos frescos en la Catedral de la bonita ciudad de Tampere que fueron muy polémicos durante muchos años, aunque a día de hoy se consideran obras maestras del Simbolismo finlandés. Pero esa historia la dejo para otro día.

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(*) Fuente: https://www.elespanol.com/el-cultural/arte/20240818/polemica-tetrica-pintura-hugo-simberg-tesoro-nacional-pais-feliz-mundo/877662367_0.html