lunes, 7 de marzo de 2011

Lágrimas

Soleada tarde de sábado. Llegamos a un lugar bautizado por mis hijos como "el paraíso": pista de fútbol, pista de basket, mesa de ping-pong y una zona para ir en bicicleta o patinete. Todo al aire libre. Llevamos pelota de fútbol pero en seguida nos damos cuenta de que no podremos usar la pista. Está ocupada por unas niñas que patinan sobre ruedas. De repente se oye una melodía: Hey Soul Sister, de Train. Están ensayando una coreografía de patinaje, con los vestidos que llevarán en el supuesto espectáculo para el que se preparan.

Pronto las lágrimas se asoman a mis ojos. Algunas veces tardan más, otras menos. Pero ante una coreografía de patinaje, siempre acaban humedeciéndome la vista. Y es que el patinaje sobre hielo marcó mi vida. Hubo un tiempo en que lo era todo para mí. Y quería más. Quería aprender, mejorar, competir. Mientras otras esperaban el fin de semana para ir a la discoteca, yo esperaba ansiosa para ir con mis amigas a patinar. Pero una lesión en el pie me impidió seguir. Aún recuerdo el dolor que sentía después de los entrenamientos, cuando regresaba a casa en autobús. No podía ni ponerme los zapatos. También recuerdo las palabras del médico "o tus patines o tus pies", y la contundencia con la que mi padre decidió por mí. Yo tampoco nací para el patinaje, debo confesarlo. Uno se va dando cuenta con el paso del tiempo de hasta dónde podrá llegar y yo sabía dónde tenía mi límite.

Aparté el patinaje de mi vida drásticamente pero nunca de mi cabeza. A veces, escuchando música, tengo fantasías en las que me imagino patinando. Son canciones "patinables", como yo las llamo. En ocasiones he montado coreografías en mi mente y he llegado a diseñar el vestido que llevaría para patinar esa coreografía.

Así que ahí está: la espinita más clavada de mi corazón. Y cada vez que cambio de canal en televisión y veo un campeonato es como si me la empezaran a remover. Y me emociono. Son lágrimas contenidas. Lágrimas de tristeza. Lágrimas por algo que tuve que dejar atrás, en contra de mi voluntad. Lágrimas por un recuerdo que sigue muy vivo, por algo que duele en mi corazón. Lágrimas de nostalgia, de emoción: la que siento al contemplar algo tan bello, tan sensual ... Lágrimas por algo que anhelaba tanto ... Lágrimas de lo que pudo haber sido y no fue. Lágrimas por algo que ya nunca será.